10 comportamientos extraños de un auténtico empático


Si crees que tu comportamiento, actitudes y personalidad en general te convierten en una persona empática, tal vez puedas cerciorarte conociendo cuáles los signos exactos. La empatía puede ser tanto una ventaja como una debilidad, todo dependerá de la fortaleza de la persona pues la empatía es un rasgo que hace a las personas increíblemente sensibles hacia los demás.

Para cerciorarte de que eres empático o si alguien cercano a ti lo es, estos 10 comportamientos extraños son propios de auténticos empáticos:

Toman energía de las demás personas

No pueden evitarlo. Se alimentan de todo lo que los demás sienten, absorben la energía y las emociones de otros y comienzan a vibrar con la misma emoción, entienden completamente a los demás sintiendo hasta los huesos sus sentimientos. Si otro llora, este empezará a llorar; si alguien está enojado, esa ira se transfiere hacia la persona empática y si alguien es negativo y temeroso, entonces se hunde con esa persona sin poder evitarlo.

Tienen una alta intuición natural

Una persona empática da la impresión de tener habilidades únicas que otros simplemente no pueden desarrollar. Podría decirse que la empatía se asemeja un poco a la clarividencia, la diferencia es que los clarividentes no atrapan las emociones mientras que los empáticos lo sienten todo. Ellos saben lo que los demás sienten con solo mirarlos. Son muy perceptivos y con solo conversar con las personas descubren sus intenciones sin que tengan que confesarlo.

Las personas los drenan fácilmente

Este comportamiento tiende a ser negativo para la persona empática pues al estar cerca de otras personas terminan dando todo de sí mismos para enfrentar las emociones y problemas de los otros, obteniendo como resultado, un cansancio extremo. Si la persona empática cede cada día a entregar sus energías ya no le quedará mucho para sí misma.

Atraen a las personas rotas

Las personas podrían acercárseles en la calle, en el trabajo o en cualquier lugar porque las personas empáticas transmiten un mensaje al universo para escuchar y ofrecer algo de alivio. Y aunque esto suene bueno le quita tiempo y energía al empático. Si se ignoran a los extraños con problemas, poco a poco todos dejan de acercarse. Las personas empáticas no fueron puestas en la Tierra para tratar de sanar a todo el mundo, también necesitan tiempo y espacio.

Las multitudes las afectan

Los eventos públicos, las salas llenas de gente, las calles concurridas o las fiestas pueden conmocionar a las personas empáticas. Se trata de una sobrecarga de sentimientos y emociones simultáneas que les llegan de todas direcciones. Ellas pueden sentir el estado de ánimo de las personas y su energía predominante.

Para ellos dónde vivir es importante

Los empáticos sienten el dolor del mundo por lo que prefieren alejarse de las zonas más pobladas para evitar sentir tanto de los demás. Optan por vivir en áreas más pequeñas donde la energía de la población es mucho menor. Los empáticos prefieren dar un paseo por el campo o la naturaleza en un lugar solitario para recargar sus propias energías.

Son muy sensibles

Esto es básico en una persona empática. Ellos no desean ver a nadie sufriendo o con mucho dolor porque además de comprenderlos se meten bajo su piel y son capaces de experimentar las mismas sensaciones hasta el punto de generar síntomas físicos. Las personas empáticas deberían evitar ver violencia, así sea en televisión, discusiones o peleas.

A menudo pueden ver a través de las mentiras

Los empáticos pueden reconocer con facilidad las mentiras debido a su alta sensibilidad e instinto perceptivo. No saben cómo, pero lo detectan de inmediato. A pesar de empatizar con todos para ayudar de alguna forma, también reconocen en quien confiar o no.

Su don es la curación emocional

Gracias a su compasión y el tiempo que dedican a comprender los problemas los demás, los terminan curando. Ese es en definitiva el don de una persona empática, ellas atraen a las personas que desean curarse y los pueden ayudar escuchando, comprendiendo y cuidando. No todos lo hacen porque no se puede curar a todas las personas sin quebrarse a sí mismo, sería demasiado, por lo tanto, los empáticos aprenden a quien sanar y a quien dejar ir.

Los empáticos ignoran sus propios problemas

Son expertos en ignorar sus propios asuntos dejándolos en segundo plano mientras estos mutan y se vuelven más poderosos. Están tan ocupados atendiendo a otros que se olvidan incluso de su propio bienestar.