Ser padre muchas veces te lleva a vivir un la vida a un ritmo frenético. Trabajo, casa, hijos… son unas de las pocas preocupaciones de las que deben hacerse cargo. Y eso, muchas veces hace que a la hora de comunicarse con sus hijos, no lo hagan de la mejor manera. Pero psicólogos infantiles advierten que una de estas frases pronunciada por los progenitores sin darse cuenta, puede llegar a hacer que los niños crezcan acomplejados.

Llamar a tu hijo de una manera cursi como “ratoncito”

Aunque la intención de los padres es solo nombrarlo de una manera amorosa, sin ningún mal, este tipo de apodos lo único que hacen es despersonificar al niño, para acabar convirtiéndolo en un animal y el niño se aceptará de esa manera. No olvides que el nombre es la carta de presentación que tiene el niño para mostrarse al mundo, si ese nombre va variando por parte de los padres, al final acabará creyendo que es como lo llaman.

“El coco vendrá esta noche y te llevará”

¿Quién no ha oído esta frase alguna vez en su vida? Incluso algunas nanas la cantan. Eso hace que el niño deje por completo de lado su personalidad y se centre solo en lo que desean los demás. Los padres, en este caso, son su figura de protección frente a “el coco” y solo por el miedo que le tiene, el niño hará todo lo que se le diga que haga. Eso hará que en un futuro ese niño tenga dificultades en confiar en alguien.

“Cuando yo tenía tu edad…”

Empezar a hablar con tu hijo con esta frase, quiere decir desvalorarlo por completo y decirle de manera clara que tu a su edad eras mejor que él. En los primeros años de vida del niño, los padres son todo un referente que todo lo sabe. Pero esta frase implica una clara competencia entre el hijo y el padre, ya que le está insinuando que nunca podrá ser tan bueno como él o ella. Eso hace que los niños intenten esforzarse al máximo para estar siempre demostrando que son buenos, pero no para demostrarselo a sí mismo, sino para demostrarselo a los demás. Eso tendrá consecuencias en un futuro, ya que no se alegrará por sus metas logradas si no se las reconoce alguien.

“Si no te acabas todo lo del plato nunca crecerás”

Esta frase, que se dice para que el niño acabe comiendo todo lo que hay en el plato, puede traer consecuencias contrarias. Si el niño coje miedo a que nunca crecerá si no se acaba la comida, acabará cogiendole fóbia a esa comida. Es una frase que puede hacer que el niño acabe teniendo miedos infundados por otras personas, y que le afecte en su vida alimenticia diaria.

“Si sigues portándote mal voy a dejar de amarte”

Lo primero que encontramos en esta oración es una amenaza. Hablar de manera amenazante a un niño ya es una manera de empezar mal la conversación. Cuando se pronuncian estas palabras el niño empieza a esforzarse para actuar correctamente, sin tener en cuenta sus deseos u objetivos, y se limita a hacer lo que desean sus padres. Eso hará que en un futuro viva solo por y para los demás, sin dar importancia a sus propias necesidades.

“Vete a tu cuarto que no quiero verte ni oírte más”

Los niños muchas veces hacen cosas que no deberían hacer, pero responder a esas situaciones con frases como esta solo hace que el niño se sumerja en un gran sentimiento de culpa y que piense que sus padres no lo quieren en su vida. Y eso se convertirá en una frustración futura que hará que sienta continuamente un rechazo por parte de los demás. Aunque creas que esa frase no va a tener repercusión, puede acabar con problemas psicológicos muy graves y cargar con ese peso toda la vida.

“María sacó un 9 en el examen y tú solo un 7, seguro que no te has esforzado mucho”

Los padres nunca deberían comparar a sus hijos con otros. Las comparaciones son lo peor para un niño que está formando su personalidad, ya que le hacen tener inseguridades y que su autoestima quede resentida. El dolor que causa sentir que unos padres elogian a otros y desvalorizan a su propio hijo, le acompañará de por vida. Eso hará que durante toda su vida se esté comparando con todo el mundo, y le generará sentimientos de frustración muy grandes.

“Eres igual que tu padre”

Cuando una madre pronuncia esta frase, quiere decir que la relación amorosa que existe con su pareja es nula o muy mala. Pero por muchos problemas de pareja que tengan los padres, nunca deben trascender a los hijos. Es decir, nunca debes hablar mal de la figura paterna, ya que el problema que teneis es entre vosotros y no con el niño. En la etapa de formación de la personalidad, si los niños escuchan frases de este tipo, crecerán teniendo una imagen distorsionada de la realidad, en este caso de los hombres. Eso hará que el niño tenga muchos problemas a la hora de encontrar pareja, ya que tendrá unos estereotipos muy marcados.

“Ya hablaremos en casa”

Cuando un niño se porta mal y sus padres le dicen ya hablaremos en casa, alargan la agonía y el miedo de su hijo hasta que ellos quieren. Es decir, no recibe un castigo en un primer momento, sino que debe estar sujeto a la voluntad de los padres hasta llegar a casa. Eso hace que el niño viva completamente asustado y en un futuro que relacione esa figura paterna con por ejemplo la imagen de su jefe. Así ese niño, ya adulto, hará todo lo que le manden por miedo a ser castigado por los demás.

“Me estás avergonzando”

Muchas veces los niños actúan sin conocimiento. Si los padres pronuncian este tipo de frase, crearán un gran trauma en el niño, ya que este sentirá que no es lo suficientemente bueno para esos padres. Eso puede provocar un efecto rebote y que aún tengan más ganas de llamar la atención, pero cuando la tienen no saben cómo actuar y se cierran en banda.