El desamor es una lucha que se da en tu interior, una batalla campal entre tu mente y tu corazón. Tienes sentimientos que te confunden, te orillan a la desesperación, incluso dejas de pensar en ti y solo te preocupas en recuperar a la otra persona aunque te haya herido. La verdad es que a veces no sabemos cómo actuar cuando nos rompen el corazón, a veces creemos estar preparados y cuando pasa todo nuestro mundo se pone de cabeza y lo peor, nuestro cuerpo sufre tanto como nuestros sentimientos.

La angustia deja cicatrices por periodos largos, a veces para siempre y resulta difícil la recuperación. Cuando te rompen el corazón empieza un desafío sobre ti mismo, el agotamiento y el trauma pueden acabarte, así que necesitas luchar para sobreponerte. Sin embargo, en ese tiempo de lucha, además del dolor emocional, tu cuerpo también sufre.

Estas son 15 cosas que ocurren en tu organismo cuando te rompen el corazón:

Dolor físico

El malestar más común que también se presenta en situaciones de estrés o ansiedad, dolores de cabeza recurrentes como dolores de estómago. Y dependiendo de la angustia y la intensidad del dolor emocional también varía la forma y grado del dolor físico.

Incremento de estrés

El pensar una y otra vez lo que sucedió, tragar el dolor que sientes y al mismo tiempo intentar llevar tu vida normal puede elevar tus niveles de estrés generando más síntomas.

Pérdida del apetito o ansiedad por la comida

La angustia te puede hacer perder por completo el apetito como puede llevarte a ingerir más de lo normal. Dependiendo de tu metabolismo y la intensidad del dolor en tu corazón, por lo que puedes tener problemas relacionados con desórdenes alimenticios.

Depresión

El dolor y la tristeza severa te orillan a desarrollar depresión, un estado emocional constante en el que predomina la tristeza todo el tiempo.

Dificultad para concentrarse

No puedes enfocarte en las tareas que importan por los pensamientos aislados de tu memoria en recuerdo del dolor emocional que sientes. Puedes llegar a un lugar y luego no recordar por qué fuiste ahí.

Desaceleración del ritmo cardiaco

Estudios demuestran que la angustia que dejan las experiencias traumáticas puede hacer que el corazón baje su ritmo comprometiendo la circulación sanguínea y la oxigenación al cerebro.

Insomnio

Pérdida del sueño a causa de los pensamientos inevitables y la angustia por el futuro y tu situación actual como persona. La decepción y frustración por una relación fallida conlleva a esto.

Aumento de la sensibilidad

Desarrollas mayor susceptibilidad al dolor, sientes más, cada pinchazo, cada dolor de cabeza, cada recuerdo, todo duele con mucha más intensidad.

Soledad forzada

Como parte del mismo sufrimiento sientes que no mereces ser feliz, que está mal todo en tu vida y no quieres que nadie más tenga que lidiar contigo, por lo que terminas aislándote.

Síndrome de abstinencia

Sucede tal cual como le ocurre a un adicto cuando deja de consumir. El apego que tenías hacia la persona que te rompió el corazón te pone ahora en una situación de ansiedad y abandono y presentas síntomas de abstinencia.

Retrasos menstruales

En la mujer el estrés severo y la tristeza conllevan al atraso de sus periodos menstruales generando un descontrol que necesita ser corregido pues esta alteración puede presentar muchos más síntomas.

Defensas bajas

En medio de un tormento emocional el sistema inmunitario se debilita lo que te hace vulnerable a enfermedades e infecciones.

Caída del cabello

Este es otro resultado del constante estrés, la depresión y la ansiedad son producto de un descontrol en las acciones de las proteínas del organismo que regulan los sistemas, haciendo entre tantas cosas que el cabello se caiga.

Calambres

Los calambres o dolores menstruales y estomacales son parte de un círculo vicioso. El estrés y la tensión emocional desencadenan estos dolores que a su vez, la molestia y el desagrado que provocan incrementan los niveles de estrés.

Duda existencial

Lo peor que queda después de una ruptura, después que te rompen el corazón es la duda. Confusión sobre ti mismo, quién eres y lo que quieres. Cuestionas cada decisión que has tomado y te culpas por todos los errores. Tu confianza se viene abajo y las heridas se hacen más profundas.