Es una cualidad de todo ser humano la necesidad de ser amados y apreciados. Anhelamos ser amados y valorados por quienes somos, porque eso le da mucho significado a nuestras vidas. La sensación de que alguien más tiene sentimientos por nosotros nos hace sentir que pisamos un terreno seguro, que es nuestro destino para seguir creciendo.

Sentir que somos importantes en la vida de alguien más es intenso, nos hace sentir parte de algo más grande que nosotros mismos. Por ello buscamos una pareja, una con la que podamos conectar y con la que nos sintamos locos el uno por el otro. Lo vemos en películas y en historias idílicas en libros y lo deseamos.

Pero también es cierto que a veces nos enamoramos de alguien sin siquiera tener algo sólido entre ambos. Tan solo el enamoramiento y la atracción generan emociones en ti que pueden hacerte creer que tienes una conexión profunda cuando no es así. Algunas circunstancias te hacen sentir que estás involucrada con alguien realmente, pero la realidad está muy en contraste con esa persona. Es más fácil fingir que no hay rechazo y simplemente seguir ilusionada ante una mentira.

Es comprensible que no quieras sentirte sola; que busques a una persona que esté lista para poner su atención en ti y amarte. Sin embargo, debes ser consciente que siempre estará la posibilidad de que esa persona que admires y con la que quieras experimentar el amor no sea la más adecuada. Puede que no esté en sintonía contigo y la ilusión te ciegue y no veas su constante rechazo.

Tienes que pensar si quieres pasar el resto de tu vida con alguien que no está preparado para ti.

Las siguientes son señales de que no lo amas en verdad, solo estás enamorada de la idea de él en tu vida.

Solo lo extrañas cuando estás sola

No piensas en él en todo el día y solo lo extrañas en las noches cuando estás sola y no haya a quien acudir a tu alrededor. La verdad es que no lo echas de menos, lo que extrañas son las caricias, la atención. No extrañas su compañía sino el afecto que recibes de él. Si realmente lo amaras desearías pasar con él la mayor parte del tiempo. Pero no tienes la necesidad de salir a menudo, no lo invitas a salir con amigos ni quieres tenerlo cerca si estás ocupada. Solo te gusta la idea de tener a alguien en tu vida.

Fantaseas sobre el futuro

Cuando estás al lado de la persona que amas valoras cada momento, cada instante, cada día. Quieres vivir al máximo todo el tiempo que estén juntos. No tienes la necesidad de fantasear sobre un futuro porque te sientes segura con él. Si después de un tiempo te entusiasma más planear aventuras con él que vivir el presente, entonces seguramente no es para ti.

Lo comparas con otras parejas

Si estás con alguien que tiene sentimientos nulos por ti, jamás te sentirás feliz como pareja. Nada te satisface con ese vínculo que comparten. Así que todas las parejas que conozcas las verás como idílicas, irreales y siempre querrás tener lo que los demás tienen. Si fuera el amor de tu vida ni siquiera te detendrías a analizar a los demás.

Empiezas a cuestionarte lo que mereces

Cuando te decides a vivir una vida al lado de la idea de una persona y no de la misma persona, empiezas a ver todo mal, la forma en que te tratan, lo que mereces en verdad, y la forma en que ves la vida. Nunca encuentras satisfacción con esa persona, sientes que deseas más, que esperas más de él, pero el error ha sido creer que era el indicado por un capricho. Si alguien te hace cuestionar tu valor, debes alejarte.