Un hecho sobre la vida es que la misma es impredecible. En un abrir y cerrar de ojos puede dar un giro drástico que cambia por completo el transcurso de todo. Todo aquello por lo que luchas, lo que te mueve cada día para seguir adelante y te mantiene vivo puede desaparecer en cuestión de segundos. La vida que has construido tan arduamente puede colapsarse en menos de lo que esperas.

Es triste pero muy cierto que los seres queridos que te acompañan hoy pueden ya no estar mañana. Y lo más doloroso es que en muchos casos no nos damos cuenta de su enorme valor hasta que es demasiado tarde. No siempre las personas son conscientes de los felices que son al tener esos seres humanos a su lado hasta que un día la vida se les escapa.

Estas son 8 cosas por las que pasarás una vez que pierdes a tus padres:

Comprendes por qué la familia es lo primero

No hay duda de que será doloroso aceptar esa pérdida y alejar la tristeza de tu corazón pero lo harás porque entenderás que ya no están y nada ni nadie los traerá de vuelta. En ese instante te darás cuenta de la gran importancia que tiene la familia y que debes ponerla en primer lugar. Porque nadie te amará de esa misma forma incondicional como tus padres lo hicieron.

No tendrás la fortaleza para funcionar bien por un tiempo

Porque es que sentirás que te han quitado una parte de ti. Una vez que los pierdes, una parte de tu corazón también muere, desaparece y ya no serás la misma persona que fuiste mientras ellos estaban en tu vida. Es un evento devastador que cambiará tu vida  y afectará tu estado mental y físico. Así que te llevará tiempo sanar y ponerte de pie de nuevo, pero eventualmente sucederá.

Te sentirás solo y devastado

El dolor estará presente para recordarte lo cruel e injusta que es la vida, de hecho ese dolor siempre estará en tu corazón. No importa cuánto intentes liberarte de la tristeza, nada será lo suficientemente consolador para pasar de los sentimientos dolorosos. Con el tiempo aprendes a vivir con ellos.

No te sentirás cómodo si alguien se queja de sus padres

Escuchar a otros quejarse de sus padres y dar sus sentimientos y actitudes por sentado te puede hacer perder la cabeza. Te enfrentas con ellos y les dices que deberían estar felices que tengan a su familia cerca sin importar qué.

Te sentirás celoso de que otros tengan a sus padres con el que compartir

Nunca entenderás a las personas que no les gusta visitar a sus padres porque tú darías todo en el mundo para sentir un abrazo de nuevo de tu madre y escucharle su voz diciendo que todo estará bien. Tendrás celos al ver que otros tienen aún esas bendiciones en su vida y podrías hasta insultarlos en secreto por quejarse de pasar tiempo con ellos.

Los días festivos ya no serán los mismos

Esa alegría que tanto invadía las festividades se desvanecerá. Si tu madre ya no está para llamarte y recordarte que compres una botella de vino, todo será diferente y un tanto gris. Si ya no está para decirte que la mesa está puesta y que todos esperan por ti, todo cambia. Si tu padre no está para jugar con tus hijos y compartir las historias más divertidas de su infancia, entonces las vacaciones ya no serán más las mismas.

Aun tienes un deseo de llamarlos cuando tienes noticias importantes

Cada vez que algo importante sucede en tu vida te nace el sentimiento y la necesidad de llamarlos y contarles. Hasta podrías verte marcando sus números de teléfono solo para ver si alguien responde. Y ese dolor desgarrador de darte cuenta que nadie atenderá te perseguirá para siempre.

Te das cuenta que habías dado por sentado tu amor hacia ellos

Lo más irónico de todo es que justo cuando los pierdes es que te das cuenta de cuánto los amaste. Y lamentablemente, ya no estarán para escuchar de tu boca lo mucho que los querías. Ya no estarán para verte seguir creciendo y convertirte en la persona que siempre te han inspirado a ser.

Si tienes suerte de tener a tus padres vivos, por favor no olvides decirles cuánto significan para ti. Visítalos, llévalos a almorzar, cuéntales que piensas en ellos y mantente presente. Valora el tiempo con tus padres. Al final, no sabes hasta cuándo los tendrás.