Una personalidad fuerte puede intimidar a las personas. Estamos en un mundo donde abunda la inseguridad y el miedo así que es normal que las personas tiendan a ser mansas y esconderse detrás de una manada.

Estas gemas raras de personalidad fuerte tienen una fuerza genuina de las que todos podemos aprender algo. Tienen gran confianza en sí mismos y no temen mostrar todo lo que son de la forma que crean correcta.

Aquí te contamos 8 rasgos que pueden indicar que tienes una personalidad fuerte que no se deja afectar por las inseguridades de los demás y más bien logra asustar a otros:

No permites que todos entren en tu vida

Al entender lo inconscientes que pueden llegar a ser las personas hoy en día, te vuelves muy cuidadosa y evalúas a profundidad a una persona antes de permitirles entrar en tu vida. Tu filosofía de amistad es mejor estar sola que rodeada de personas falsas. Por ello las verdaderas amistadas son un número muy pequeño, la calidad lo es todo mientras que la cantidad, una pérdida de tiempo.

No te interesa llamar la atención

No eres alguien que hará cualquier cosa por llamar la atención. De hecho no entiendes porque hay tantas personas ansiosas por agradar a los demás. La diferencia entre esas personas y tú es que tu personalidad atrae a los demás, al ver lo fuerte y segura que eres desean tener a alguien así en sus vidas.

No necesitas la aprobación de nadie

A veces las personas hacen cosas solo cuando han recibido la aprobación de alguien más o de un grupo. Otros optan por revelar todo sobre sus vidas para que los demás aprueben sus decisiones y entonces sentirse bien con ellos mismos. Tú no. Haces lo que quieres sin esperar aprobación de nadie solo la tuya. Esa fortaleza para tomar decisiones viene de la motivación de alcanzar objetivos  no por gustar a los demás.

No soportas la ignorancia, la idiotez y la insensibilidad

Esa personalidad fuerte surge de tener la cualidad de ser muy considerado y estar bien informado en muchos aspectos. Esas características no son compatibles con personas que resultan ser ignorantes, los que eligen ser insensibles y los que son desconsiderados cuando deben ser racionales.

Detestas las conversaciones pequeñas

Las conversaciones pequeñas y expresiones sin valor así como las palabras aburridas y tediosas son totalmente irrelevantes para ti. Para qué hablar de cosas triviales habiendo tanto tema útil que discutir.

Ni siquiera entiendes cómo las personas se centran en quedarse donde están cuando las oportunidades de crecimiento están en cada esquina hoy en día, en cada charla y en cada minutos de sus vidas.

Eres un buen oyente

Muchos se quejan constantemente sobre su necesidad de ser escuchados y entendidos, pues al encontrarse a alguien como tú, su perspectiva cambia. Sabes escuchar, eres consciente de que cuanto más entiendes a la gente, más aterrorizados se sienten. Si bien muchos aprecian tu atención a la mayoría le gusta seguirse quejando de no ser escuchados.

No soportas las excusas

No solo no te gusta dar excusas sino que odias totalmente ver a alguien poniendo excusas para todo en vez de aumentar su esfuerzo. No tienes tiempo para escuchar personas quejarse de cómo no manejaron su tiempo y culpan a otros por sus fracasos.

Eres intrépido

Sabes cómo manejar tus emociones y superar tus miedos. Sabes muy bien que las probabilidades son solo probabilidades y nunca serán más grandes que tú, siempre estás lista para enfrentar lo que sea que deseas bajo cualquier circunstancia.

Eres temeraria, tienes la capacidad de enfrentar tus miedos y usarlos a tu beneficio. El miedo solo hace que seas más cautelosa y utilizas las habilidades para superar los obstáculos que quieren impedirte que crezcas.