A la persona que acabó emocionalmente conmigo


Visualiza la imagen de una mujer acostada sobre su cama ya para dormir tratando desesperadamente de no dejar salir las lágrimas porque no quiere ser ese cliché de mujer débil; ella busca distraerse pensando en otra cosa pero cuando la mente se niega tiene que aceptar los pensamientos incómodos. Trata de racionalizar lo que le sucede, de darle sentido a la situación. Ella busca un cierre para poder salir de la ruptura que ha resultado ser un infierno para ella.

Ahora imagina en esa mujer tu rostro o el de alguien que conoces que sabes que pasó por lo mismo. Estabas en tu cama y no solo fue una noche de pena, fue una serie de incontables noches sin dormir pensando en lo que fueron, pensando en él. Fuiste esa mujer que se sintió emocionalmente perturbada y pisoteada. Estabas rota porque tuviste que soportar tantos meses que te hicieran sentir sin valor.

Tantos meses que te trataran como una mierda, que no te dieran el amor, la seguridad, el afecto, el cuidado y la consistencia que necesitabas para sentirte confiada. Tuviste que soportar por mucho tiempo que te dieran por sentado incluso cuando ya estabas lista para darlo todo.

Pero a pesar de todo eso solo quieres decir:

“No tengo odio en mi corazón. En vez de ello, solo tengo gratitud para ti. Ahora que expreso mis sentimientos, debes saber que no estoy enojada. Ya no me siento como una persona que perdió la cabeza ni siento amargura en mi corazón. Quiero que sepas que en este momento, soy libre, tengo el control emocional que solías tener sobre mí. Ahora sólo tengo gratitud hacia ti, no por todo lo que hiciste sino por todas las lecciones que tuve que obligarme a aprender cuando estuve contigo.

Después de soportar por tanto tiempo tu manipulación y abuso hasta que no quedara nada de mí para dar, me di cuenta que nada de eso era mi culpa. Aprendí que yo no era el problema sino que más bien todo venía de ti. Entre los dos tú fuiste el tóxico, el problemático. Tuviste tantos problemas y demonios que no estabas del todo bien.

Ahora estoy en un punto de mi vida donde emerjo lentamente hacia la luz después de estar atrapada tanto tiempo en el agujero oscuro en el que me pusiste. Soy libre de las cadenas que ataste a mí. Hoy me recuerdo constantemente cómo dejé de ser la mujer en la que me convertiste y que siempre merezco lo mejor en la vida.

Ya sé que soy suficiente, y que toda la basura que me creo que era fue todo por tu culpa, por ello, a pesar de todo lo que pasé, estoy agradecida. Es por ti que hoy solo quiero lo mejor para mí, que necesito luchar por lo que quiero y nunca debo conformarme con menos. Merezco a alguien que no me mienta, que no manipule ni engañe, que sea totalmente honesto. Alguien que siempre muestre afecto y gratitud por todo lo que hago en una relación.

Ahora estoy tan segura de lo que merezco; estar con alguien que no me romperá el corazón a diario, que hará lo que sea necesario para cuidarme. Ese alguien va a poner en primer lugar mi bienestar y mi felicidad. Y ese alguien jamás va a profundizar mis miedos e inseguridades. Merezco a alguien que saque lo mejor de mí y me haga más fuerte.

Hoy sé, por tu culpa, que merezco estar con alguien que me quiera por quien soy y respete cada aspecto de mí.”