Abrazar es una de los regalos más grandes que puedes darle a otra persona. Abrazar es una forma de terapia en sí misma. Cuando recibes un abrazo, tienes la sensación de comodidad, cuidado, amor, comprensión y otros sentimientos que tu alma necesita para sentirse aceptado y apreciado. Con esto dicho, ¿no creerías que sería bueno recibir un abrazo cada día?

Pero hay mucho más en abrazar que la apariencia superficial de lo que es. Hay reacciones reales dentro de nuestro organismo al recibir un abrazo o cuando se lo damos a alguien más. Los cambios fisiológicos que se experimentan podrían describirse como una de las más esenciales para el ser humano.

Equilibra tu sistema nervioso

Lo obtienes desde el momento que tienes la intención de abrazar o al sentir el primer contacto cuando te abrazan. Los sensores de presión en la piel conocidos como corpúsculos Pacnician conectados al cerebro se activan y equilibran el sistema nervioso parasimpático.

Reduce el estrés

Un abrazo ayuda a aliviar el estrés de forma inmediata y efectiva. No subestimes el poder de un abrazo. En esos momentos el nivel de cortisol en el organismo se reduce enormemente haciendo que la mente sea capaz de calmarse y pensar sin estrés. Así que cuando tengas a alguien a un lado muy apreciado, dale un enorme abrazo para sentirte mejor y liberar la tensión del día.

Mejora el estado de ánimo general

En un abrazo se aumenta la producción de serotonina en tu cerebro que es el químico esencial para tener una actitud y un estado de ánimo positivo. Aumentando inevitablemente el autoestima.

Algo importante que debes saber es que las personas tristes, con depresión o ansiedad experimentan niveles muy bajos de serotonina, por lo tanto dar un abrazo puede ser algo en verdad refrescante y esperanzador para ellos.

Relaja tu cuerpo

Abrazar relaja tus músculos de la mejor manera; liberas la tensión del cuerpo y empiezas a sentirte más relajado. En verdad, ¿por qué no abrazamos más a menudo?

Mejora la salud de tu corazón

El abrazo tiene la increíble capacidad de disminuir el ritmo cardiaco. Un estudio presentado por la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, concluyó que los participantes que tuvieron poco o ningún contacto con sus compañeros presentaron una frecuencia cardiaca 10 latidos por minuto más rápida en comparación con quienes sí tuvieron contacto.

Básicamente, mientras más baja es la frecuencia cardiaca hay menos riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca.

Así que en resumen, debemos abrazarnos cada día por nuestra salud mental y física. Y más importante, por nuestra felicidad.