Jamás te hagas a la idea de que nunca te romperán el corazón o te decepcionarán, tarde o temprano sucederá. Incluso tú en un momento de debilidad podrías terminar decepcionando a alguien más. Nos pasa que nos decepcionamos porque siempre tenemos la esperanza de que las cosas salgan bien, mejor que antes o que alguien de mucha confianza no nos traicione. El origen de toda decepción es la expectativa.

Se trata de una sensación como la tristeza misma en la que se experimenta un sentimiento de pérdida. Cada vez que nos decepcionamos estamos en un punto doloroso entre la expectativa y la realidad. Siempre va a pasar, pero algunas decepciones te lastimarán más que otras, en especial cuando vienen de personas muy cercanas.

¿La decepción tiene un lado positivo?

Lo usual es que siempre veamos y sintamos la decepción de forma negativa. Y es comprensible porque nos hace sentir destruidos, tristes y sin esperanzas; terminamos hundidos en un periodo de oscuridad. El caso es que sí es posible sacarle un poco de provecho a una decepción. Aunque nos haga sufrir, nos brinda información necesaria para hacer una reflexión sobre nosotros mismos. Sobre lo que pensamos, la forma en que vemos la vida y a las personas, y lo que realmente queremos para ser felices.

Así que, de ahora en adelante cada vez que sientas el peso de la decepción, no te estanques. Más bien analiza qué puedes aprender de la situación.

¿Es que acaso solo una cosa te hace feliz?

Tristemente, en ocasiones nos obsesionamos con un objetivo específico, nos hacemos a la idea de que solo lográndolo seremos felices y cuando no lo conseguimos con éxito, nos decepcionamos profundamente y caemos en tristeza total como si esa fuera la única razón para ser feliz en la vida. Es cierto, aceptémoslo, casi siempre condicionamos nuestra propia felicidad a una sola cosa.

Si no despertamos alegría por lo que tenemos justo ahora, entonces jamás seremos realmente felices. Pon en tu mente bien claro que la felicidad es un estado interior, no depende de lo que te rodea ni de quienes te rodean. La felicidad es un camino, no un destino.

¿Solo una persona satisface tus deseos?

Como seres humanos tendemos a ilusionarnos, a aferrarnos a una idea que nos hace bien, por la que luchamos; y muchas veces, esa idea es errada, no era nada de lo que pensábamos y es entonces cuando salimos lastimados.

Lo mismo pasa con las personas y las parejas, creemos haber hallado un alma gemela, la persona que nos haría feliz para siempre, pero no resulta serlo. Tendemos a buscar características específicas en esa “alma gemela” con las que nos creamos expectativas demasiado altas, y cuando nos damos de frente con la realidad, todo explota. Nos decepcionamos.

Tienes que recordar que la verdadera satisfacción no viene de otras personas, viene desde dentro de ti. No te concentres en creer que los demás tienen que preocuparse siempre por ti y comprometerse porque eso solo te dejará una caravana de decepción. En el enamoramiento siempre buscamos idealizar a la persona a nuestro lado, vemos atributos maravillosos, pero todo lo que dista de nuestras expectativas somos incapaces de verlo.

No caigas en ese error, todos tienen una personalidad consolidada, así que no puedes esperar ser feliz solo hasta que tu pareja cambie y se adapte a tus expectativas. Todo lo contrario, la mente que debe cambiar es la tuya, amar por completo y aceptando al otro tal como es.

No permitas que una decepción te dañe emocionalmente. Es mejor mantenerse al margen y no esperar demasiado, es más saludable. Las decepciones pueden romperte y hacer que cierres tu corazón para siempre. No le des ese poder a tu mente que te traiciona con las altas expectativas.