Las personas en general no le damos el valor suficiente a lo que tenemos. Incluso solemos desaprovechar las oportunidades que tenemos en frente con nuestros seres queridos como si nuestra indiferencia no fuera a hacer eventualmente que solo dejen su ausencia.

Esas personas creen que después de tener ganado a un amor ya no deben trabajar en esa relación, no les importa trabajar en ella y fortalecer sus sentimientos. Más bien dan por sentado sus emociones y dejan que esos seres amados poco a poco se vayan perdiendo hasta dejar nada más que su ausencia.

Estar en una relación así en la que uno de los dos es indiferente no solo acaba con su vida de pareja, también destruye la autoestima del otro y su salud emocional. Cuando alguien está confiado de que otra persona es la correcta e idea toda una vida juntos, resulta difícil y doloroso materializar el hecho de que ya no lo aman o simplemente no demuestran más interés.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde

Muchas personas tienen el mal hábito de no valorar su presente, se estancan en situaciones del pasado que quieren revivir o viven en fantasías futuras que ni siquiera saben si sucederán. No aprecian lo que tienen hasta que ya es demasiado tarde.

Si sufres por alguien que te ignora, que no demuestra interés por ti ni te trata con el valor y el respeto que mereces, es devastador. Esa persona simplemente está acostumbrada a tenerte, te tiene por seguro y no le preocupa fomentar ese amor; solo da por sentado tu presencia, pero no la valora en realidad.

No vale tu tiempo ni tu energía el luchar por una persona que no se atreve ni a mover un dedo por ti. No sirve de nada que constantemente estés al servicio de alguien con la esperanza de que en algún momento se dé cuenta de lo que vales y te demuestre lo importante que eres en su vida. En este tema no te hace bien dar y dar sin recibir.

No puedes dedicarte a los demás y olvidarte de tu propio bienestar. Para comprender el amor como verdaderamente es viniendo de los demás, es esencial comprender primero el amor a sí mismo. El amor propio es el cimiento de tu propio crecimiento personal.

Paga con tu ausencia a quien no valora tu presencia

Ser indiferente con alguien que amas pero que no te valora no es traicionarle. No te dejes envolver por palabras manipuladoras. Quedarte sufriendo en una relación en la que no recibes el mismo amor devuelta es actuar en contra de tu propio bienestar.

Quedarte cerca es doloroso, es perderte en una oscuridad. Si no sales pronto de ese rincón oscuro toda tu vida se puede sumir en la tristeza y la frustración de amar y amar y no recibir nada a cambio. Tú sabes que vales, que mereces la misma o mucha más atención de la que ya ofreces. Si no hay una buena recompensa entonces esa persona no merece todo lo que tú le das. Aprende de una buena vez a pagar con tu ausencia a quien no valora tu presencia en su vida.

Quizá te queden muchas cosas por decirle, el dolor que te ha causado, los reproches sin sentido y las emociones gastadas intentando una y otra vez que te valorara. Pero debes salir cuanto antes de eso, alejarte de quien no le importa cómo te sientas.

Libera el dolor y perdona

Detrás de la rabia y la indignación también se esconde la tristeza y la frustración. Una relación fallida es frustrante, saber que no conseguiste reponer las cosas, que no lograste hacer que te valoraran de vuelta es inquietante y denigrante. Pero esa relación fallida también es una lección. Cada persona que llega a tu vida te deja un aprendizaje y en ese caso no es diferente.

Habla sobre lo que has vivido, deja salir el dolor, las lágrimas, la frustración. Liberarte de esa presión es la mejor forma de ver atrás con otra perspectiva, de comprender lo que sucedió y sacar una enseñanza de esa experiencia. Perdona y sigue adelante.