Los narcisistas pueden destruir las vidas de otras personas, y lo hacen sin remordimientos. Tienen una maestría en usar a otros como peones para su conveniencia y obtener lo que desean.

Cada quien tiene su forma de reaccionar frente a un narcisista. Sin embargo hay quienes hacen una gran diferencia, las personas fuertes lidian mucho mejor con los narcisistas. Ellos creen que tienen cada juego ganado, pero al estar frente a una persona madura y fuerte les ganan en su juego sucio.

Esto es lo que esas personas fuertes hacen diferente:

Las personas fuertes no son ingenuas. Ellas detectan fácilmente los trucos y manipulaciones de un narcisista, no caen fácilmente en su engaño. Y es que los narcisistas tienen que encontrar personas agradables y amistosas que acaricien sus egos para sentirse mejor consigo mismos. Manipulan a las personas buenas haciéndoles creer que ellos lo saben todo, pero una persona fuerte ya no cae en esas trampas. Las personas fuertes están muy conscientes de esas cualidades despreciables y no permiten que esas personas falsas entren en su vida.

Una persona fuerte jamás permite que un narcisista lo culpe por algo. Alguien maduro admite cuando hizo algo mal y se disculpa de ser necesario pero nunca va a aceptar una culpa cuando es en definitiva, inocente. Esa es una técnica del narcisista, convencer a otros de que ellos son el problema cuando la culpa es siempre del narcisista.

Las personas fuertes no bajan la guardia. Un narcisista es un experto manipulador, cuando sus tácticas no funcionan las reinventan; pueden hacer creer a una víctima sobre un falso futuro juntos. Esos planes futuros son una táctica muy común entre los narcisistas, pero una persona fuerte no se enamora de esa opción porque sus palabras son vacías, no cree en las palabras, tiene que ver acciones.

Una persona fuerte tiene mucha confianza y no se derriba tan fácil. Los narcisistas buscan derribar la confianza y fortaleza de las personas para construir una especie de poder sobre ellas. Pero las personas fuertes tienen plena consciencia de sus fortalezas y cualidades y nadie puede derrotarlas tan fácilmente. La gente que es fuerte no permite que otros caminen por encima de ellos.

No temen enfrentarse a un narcisista. Los narcisistas son hipócritas, actúan muy diferente cuando están en público en comparación a cuando están solos. Tienen varias máscaras, alteran su compartimiento para obtener lo que quieren. Pero eso no es algo que afecte a una persona fuerte, no da paso a los comportamientos irrespetuosos o maliciosos. Se enfrentan al narcisista en público y los mandan bien lejos demostrando que no es poderoso. Y eso es algo que el narcisista detesta.

Las personas fuertes no bajan su voz. Para un narcisista atacar con manipulación es su mejor defensa pero estas personas maduras y fuertes lo saben muy bien. No permiten que el narcisista desvíe sus pensamientos y se salga con la suya.

Las personas fuertes reconocen perfectamente cuando alguien juega con sus emociones. Ellas saben que los narcisistas juegan con su víctima cuando se exponen y se abren frente a ellos para mostrar una faceta ficticia de sí mismos. Sin embargo, las personas fuertes no caen en ese juego y no sienten pena por alguien con quien más bien deben estar enojadas. Sus ojos llorosos de buen actor o sus palabras dulces no afectan a una persona fuerte. Nada de lo que hagan va a nublar su juicio.

Y así es como las personas fuertes derrotan a los narcisistas en su propio juego.