Azafata leyó “necesito ayuda” en nota dejada en el baño del avión y llamó a la policía


Suena mal cuando lo decimos pero es una realidad, muchas personas para evitar meterse en problemas ignoran situaciones, que por circunstancias desconocidas presencian y que ciertamente no les incumbe, pero ¿qué tal si interviniendo podrían salvar una vida? ¿Y si se tratara de ti mismo o un ser querido en lugar de esas otras personas? Cada quien podría dar una respuesta diferente.

Sheila Fedrick, es una mujer que ha decidido no ser indiferente. Ella está dispuesta incluso a perder su seguridad por ayudar a alguien que la necesite, que su vida dependa de ello. Ella no puede cerrar los ojos ante lo que ocurre a su alrededor. Y es que esa valentía salvó la vida de una joven y ahora su historia retumba en todo el mundo por su gran valor.

Ser azafata ha tomado gran parte de su vida y le encanta. Sheila cuenta que el ambiente en un avión es casi siempre relajado, positivo y hasta alegre porque mayormente los pasajeros van de paseo disfrutando de sus vacaciones, aunque otros por asuntos laborales.

Sin embargo, ser azafata también la ha hecho pasar por diferentes situaciones que le han brindado la experiencia de percibir o intuir cuando algo no va bien entre los pasajeros, así como de actuar como corresponde rápidamente de acuerdo a la situación.

Un día común en el que cumplía con su trabajo, no imaginó que su vida cambiaría por completo. Cuando daba las indicaciones iniciales a los pasajeros y pasaba entre los pasillos para verificar que todos tuvieran su cinturón de seguridad como correspondía, algo le llamo la atención y la puso alerta.

Justo al lado de un hombre que lucía elegante estaba sentada una jovencita de cabello rubio que llevaba ropa vieja y lucía descuidada, lo cual desvariaba bastante con su. Cuando Sheila pasó a un lado de sus asientos, la joven la miró detenidamente, lo cual es raro que una persona haga sin incomodar. Sheila supo al instante que algo no estaba bien e iba a descubrirlo.

Cuando quiso comunicarse con el hombre para saber qué ocurría, este se transformó, se volvió agresivo y se puso a la defensiva. Y eso solo hizo que Sheila desconfiara más y constatara que algo andaba mal. Así que ideó algo para poder ayudar a la pobre joven que algún problema la tenía asustada.

Entró al baño de damas y dejó papel y lápiz para la chica, para que pudiera comunicarse, o pedir ayuda, lo que necesitara decir, escribiéndolo en el papel. Al pasar de nuevo por el pasillo le indicó a la joven disimuladamente que fuera hasta el baño sin que el hombre sospechara de nada.

Lo que fue una sorpresa es que la chica estaba tan ansiosa de pedir ayuda que se levantó casi al instante para ir al baño siguiendo las instrucciones silenciosas de Sheila. Luego fue hasta el baño para verificar si la joven había dejado algo escrito en el papel y efectivamente lo había hecho.

Cuando tomó el papel, decía; “Necesito ayuda”.

Sheila no dudó ni un instante, avisó al piloto lo que pasaba y al llegar a tierra, ya las autoridades estaban esperando para averiguar lo que pasaba. Resultó que la chica apenas tenía 14 años de edad y tristemente iba en el avión como víctima de tráfico de personas, la pobre niña llevaba meses secuestrada.

El hombre fue aprendido y ella finalmente pudo respirar libertad. Quedó en manos de las autoridades para ser devuelta a su tierra al lado de su familia. Sin la ayuda de Sheila y su valentía al enfrentar lo que pasaba, sabiendo que debía ser algo muy malo, el destino de la jovencita habría sido muy trágico.

Este acontecimiento tiene una base muy sólida gracias a Nancy Rivard, una azafata jubilada que creó la organización Airline Ambassadors International en 2009. Esta tiene el objetivo de facilitar la tarea de las azafatas de identificar situaciones peligrosas que involucren a los pasajeros y que pongan en riesgo a otras personas. Sheila forma parte de la organización pues lo que más desea es poder ayudar a víctimas como la joven de 14 años. Ella asegura que hay muchas señales a las que debe estar muy atenta.

Semana después de lo acontecido la niña la llamó para agradecerle por salvarle la vida y contarla que ya estaba con su familia.

Tristemente, la ONU estima que alrededor de 1,2 millones de niños son víctimas del tráfico cada año. Una cifra en verdad alarmante, ¿qué está mal con la humanidad? La trata de personas es la tercera actividad criminal de mayor repercusión en el mundo, después del tráfico de drogas y armas.

Hay que hacer algo al respecto, no cerrar los ojos delante de lo que ocurre alrededor, podemos hacer la diferencia, evitar que ese número de víctimas se eleve y empezar a disminuirlo. No pienses en que no quieres perjudicar, alzar tu voz puede salvar una vida. ¡Protejámonos!