¿Tienes la costumbre de complacer a todas las personas que te rodean? ¿Incluso a desconocidos que llegan a tu vida? Aunque lo intentas y eres fuerte contigo misma, ¿te resulta muy difícil decir “no”? Algunas personas pueden ver esa tarea como sencilla, pero para quienes están tan apegadas a complacer a los demás puede ser un aspecto muy difícil de cambiar.

Si estás luchando contra este mal hábito y cada vez que creías haber avanzado un poco, llega alguien que te habla muy amigable y ya no puedes negarte, y terminas haciendo feliz a todos los que te conocen menos a ti misma, entonces este post es para ti.

En un principio quizá pensabas que te hacía lucir cool, agradable y amigable, tu objetivo básico era presentarte como alguien en quien pudieran tener confianza pero se te fue de las manos y ahora todos se aprovechan de ti porque saben que nunca dirás que no. ¡Dales una sorpresa a esos seres insaciables! Y que no den por sentado tu fortaleza y determinación.
Entonces, sigue estos 7 pasos sencillos para hacer frente a tus sentimientos y reconquistar la confianza en ti misma:

1 Sé consciente de tu problema

Antes que nada tienes que reconocer que tienes ese problema, y puedas darte cuenta en cómo está tu bienestar mental. Si te sientes fatigada por hacer tantas cosas por los demás pero muy poco por ti misma, tienes que entender que es momento de parar. Respétate a ti misma y no te juzgues, llegaste hasta ese punto porque entre una situación y otra se fue incrementando tu maleabilidad.

Si estás consciente de tus pensamientos podrás tomar el control sobre cómo actuar ante los demás. Así ejercitarás la actividad de pensar antes de actuar y sin importar el resultado o lo que el otro tenga que decir, asume con responsabilidad tus sentimientos y acciones.

2 Sé una persona auténtica

Todas las personas son únicas y la forma en que actúan ante cualquier circunstancia los diferencia del resto; no temas a ser juzgada por cómo actuarás, especialmente si en la toma de tus decisiones pones en primer lugar tu bienestar mental y físico. Seguro, al ser una persona complaciente has experimentado que alguien te haya dicho “no” en alguna situación y no quieres ser como esa persona, pero tienes que entender cuándo puedes decir sí y cuándo no; esa persona seguramente tuvo bases para dar una respuesta negativa. No temas a expresar tu opinión.

Acepta tus sentimientos respecto a algo y asúmelos como sólo tú lo harías sin importar el qué dirá el resto del mundo.

3 Evitar los problemas no alimenta tu crecimiento personal

Si ves un problema o circunstancia que te disguste en el horizonte y buscas inmediatamente ponerlo de lado o evitarlo siguiéndole la corriente para no dejar entrar los sentimientos que te pueda causar, eres alguien altamente propensa a ser usada por los demás. Prefieres decirles que sí sin importar lo que te pidan, solo para evitar un disgusto de su parte; ¡no hagas más eso! Enfrentar los problemas y resolverlos es la forma más saludable de enfrentar la vida y crecer en el trayecto. Así impones tu personalidad y carácter y te conviertes en una persona centrada que sabe lo que quiere y cuándo lo quiere.

4 Acéptate tal como eres

Pretender actuar como actuaría alguien más es una forma más de plagio. Si no eres así, no lo seas. Aceptarte a ti misma como eres es un proceso de evolución que te hará sobrepasar este problema con más facilidad; le das más valor a tu ser y no dejas que tu valor se vea disminuido por lo que alguien más opinará si dices “no”. Es seguro que al aceptarte, pronto dejarás de sentir esa necesidad sin fundamento de complacer a los demás.

5 A pesar de lo que se pueda creer, hacer mucho por los demás puede dañar la relación más de lo que la ayuda

Si estás inmersa en la creencia de que si complaces a una persona en todo lo que quiere alimentas la amistad, en realidad puedes estar dañándola al hacerte daño a ti misma por no pensar en ti en primera instancia y darte el amor suficiente. Esa persona siempre creerá que vas a estar disponible para sí y cuando ya no puedas o decidas parar de complacerlo, creerá que ya no tienes los mismos sentimientos y que has dejado de tenerle importancia.

6 Ser una persona complaciente puede dar la bienvenida a la ansiedad a tu vida

Cuando actúas impulsivamente y aceptas, por ejemplo, hacer una tarea que sabes que te va a generar estrés y mayor cansancio porque tienes mucho por hacer, le estás abriendo el camino a que la ansiedad se desarrolle en tu mente. Analizar más las situaciones y abarcar solo lo que puedas te hará sentir más saludable, tranquila y en un mejor balance con tus relaciones, incluida la relación contigo misma.

7 Aprender a dejar atrás el pasado

Si excluyes de tu mente pensamientos innecesarios que ya no aportan valor a tu vida podrás aceptar quien eres ahora y avanzar hacia nuevos horizontes. No permitas que el pasado te controle, debes tomar las riendas de tu vida por ti misma y no darle importancia a la opinión que tienen los demás sobre ti.

Nunca es demasiado tarde para empezar a ser quien realmente quieres ser. No hay límites de tiempo. Pero no permitas que los demás controlen quien eres, debes imponer tu autenticidad.

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