Algo peculiar de los humanos es que en todas nuestras relaciones interpersonales tendemos a pasar por alto ciertas acciones y comportamientos de las personas solo porque nos preocupamos demasiado por ellas.

Viene “cupido” a hurtadillas y nos flecha, nos enamoramos con locura y de repente todo se vuelve tan difícil al conocer verdaderamente de quien nos enamoramos y para no perderlos ponemos excusas a sus acciones. ¿Te ha pasado? Buscamos justificar la forma en que se comportan cuando no es agradable porque en el fondo, no queremos perderlos.

Probablemente habrás escuchado a alguna mujer o a ti misma decir: “Oh, es que está demasiado cansado”, “No es que no le importe, es que no tiene tiempo después de tanto trabajo” o el clásico, “Te lo juro, esta vez va a ser diferente”. Las personas se involucran constantemente en relaciones tóxicas, y aunque sea triste, es la verdad. Seguro sabes de parejas que deciden permanecer juntas a pesar del infierno en el que viven al ser una relación dañina.

Mujeres que aún tienen la esperanza de que sus parejas cambien cuando en realidad a ellos no les importan en absoluto. Y es lo mismo contigo y tu pareja si te sientes de esa forma desde que lo conociste. Sabías que el hombre nunca te daría lo que querías y aun así te atreviste a establecer una relación con una esperanza vacía.

Tú lo querías, querías todo de él. Ansiabas su amor más que nada, ese amor apasionado, loco, que te consume, con el que cambias la esencia de ti misma. Así que terminaste enamorándote profundamente. Te entregaste por completo, en cuerpo y alma. Estuviste siempre para él cuando te necesitó, hasta te sacrificaste, saliste de tu propio camino para hacerlo feliz, aguantaste lo que no te gusta de él y le dejaste muy claro que estabas comprometida con la relación.

Sin embargo, él nunca te correspondió. Ni siquiera hizo el esfuerzo de mostrarte lo que sentía por ti; solo se defendió con excusas absurdas de que fue herido antes y que ahora está emocionalmente dañado como para abrirse tan pronto contigo.

Muy dentro de ti ya esperabas eso y no tomaste ninguna precaución, dejaste que pasara. Temías que tus dudas se hicieran realidad y finalmente llegaste al punto en que se hicieron una fea y dolorosa realidad.

Entonces, ¿por qué te hiciste eso a ti misma? Y más importante aún, ¿por qué sigues haciéndote eso a ti misma? Ese hombre nunca te amará como mereces ser amada. Es tóxico e incapaz de expresar sus verdaderas emociones. Él no está emocionalmente dañado, está emocionalmente discapacitado, muerto.

No creas en sus mentiras, no dejes que esas palabras absurdas te engañen. Él no está roto, ni traumatizado por una experiencia previa. Solo es un imbécil inmaduro que está demasiado ocupado en sí mismo como para poner el empeño necesario a alguien más.

Sé que esto puede ser un proceso doloroso de entender y atravesar pero debes darte cuenta de que un hombre que te saca esa excusa para no darte el tiempo y el valor necesario simplemente no te ama y nunc lo hizo. Él tendría que haber mostrado interés en ti, y si lo hizo solo al principio, créeme que no era real.

No puedes pensar que se trata simplemente de un hombre frágil con un corazón dañado, difícil de amar. Eso es un viejo truco de manipulación. Esta persona solo te está usando, se aprovecha de tu amabilidad y lo seguirá haciendo si tú se lo permites.

No justifiques su comportamiento. Abre los ojos y acepta la cruda verdad.

Si algo está afectando tus sentimientos y emociones y necesitas consultar con alguien tus decisiones, te invito a acceder a Foro Mujer Amor y contar lo que estás atravesando para encontrar las respuestas que pueden calmar a tu corazón agitado y a tu mente preocupada.

Redactado por Osmary Morales.