“El juego emocional” que puede usar tu pareja para que te vuelvas loca


¿Alguna vez has sentido que te estás volviendo loco? Bien, esto te podría estar pasando porque, tal vez, alguien está intentando que te sientas así. Una de las formas más comunes en las que un abusador intenta controlar a su víctima es distraerla hasta tal punto en el que la víctima dude de su cordura, hace que se sienta mal consigo misma, y que no sea capaz de ver la verdad. Esta táctica se llama “gaslighting”, y el concepto se creó tras el estreno de una película de 1950 en la que el protagonista, un hombre, intentaba hacer creer a una mujer que se estaba volviendo loca.

Este es uno de los peores juegos mentales que existen, y es necesario que se conozca. Si sientes que te estás cuestionando a ti mismo y a tu relación con más frecuencia de lo habitual, necesitas leer esto.

¿Has escuchado alguna vez hablar del gaslighting?

Gaslighting es un término usado para describir el abuso emocional. En particular, es un abuso emocional que hace que te cuestiones lo que está pasando, cómo te sientes con respecto a ciertas cosas, y si deberías estar enfadado por algo que tu pareja ha hecho.

El gaslighting se puede llevar a cabo de distintas formas. La forma más común es negar que algo ha pasado, a pesar de que sabes que sí pasó. Si intentas discutir con tu pareja, te interrumpirá y empezará a responder de la misma manera una y otra vez, hasta que te canses de discutir. Por ejemplo te dirá algo como: “No discutimos ayer. No, no lo hicimos. No, no lo hicimos. No, no lo hicimos.”

Otra forma en la que pueden actuar, es cambiando las cosas en casa o eliminando el correo. Hay abusadores que incluso llegan a hacer cosas que puedan desorientar a su víctima. Así, la víctima empieza a cuestionar sus recuerdos ya que no es capaz de encontrar una prueba que demuestre que algo ocurrió.

En otros casos, el abusador hace que empieces a dudar de lo que está bien y lo que está mal. A menudo lo hace citando textos religiosos, a filósofos, o inventando excusas. Puede que te llame irracional, que te diga que eres tú quien abusa de él/ella, o que incluso te diga que “serías más feliz si encontraras tu sitio.”

El gaslighting también se puede extender a algún miembro de la familia. Cuando un abusador intenta aislarte de tus amigos y familia, es posible que empiece a hacerlo haciéndote parecer un loco. Tal vez le diga a tus amigos que estás intentando auto lesionarte, y se presenta a sí mismo como el noble héroe que está intentando ayudarte. Puede que incluso le cuente a las autoridades que eres un suicida. Todo esto, lo hace para tener el control sobre ti.

Los gaslighters eligen sus peleas, de esta forma, pueden cansar a sus víctimas. Muy a menudo, dirán que su discusión fue por culpa de la víctima, o contradice cualquier cosa que su víctima diga para cansarla aún más.

El abusador puede ser muy astuto. A menudo empieza su técnica de gaslighting muy despacio. Y suele empezar con una sutil ruptura de los límites. Puede insultarte, decir que lo siente cuando te enfrentas a él, y luego, decir que estás siendo demasiado emocional. Pronto, te colgará el cartel de que eres “emocional”. A partir de ahí, cada queja que puedas tener, la tachará de “arrebato emocional.”

En alguna ocasión, puede incluso llegar a diagnosticarte con algo serio. La conversación con el gaslighter podría ser algo así como:

“ME SIENTO BIEN.” “NO, ESTÁS DEPRIMIDO.” “NO, SÓLO ESTOY INTENTANDO HACER MI TRABAJO,” “NO, ESTÁS DEPRIMIDO Y NECESITAS MI AYUDA PARA LLEVARTE A VER A UN PROFESIONAL.” “¡TÍO, DÉJAME EN PAZ!” “ESTÁS DEPRIMIDO, ¡NO TE PUEDO DEJAR EN PAZ!”

El gaslighting es muy difícil de detectar. Y es difícil porque los gaslighters suelen tener excusas, culpan al otro de lo ocurrido, y saben distraer a su víctima para que tras un rato discutiendo sobre algo, no sepa el por qué están discutiendo. Las víctimas recuerdan que solían ser más felices, pero no pueden recordar el por qué están tan decepcionadas.

Las víctimas de gaslighting tienden a cuestionarse a sí mismas, a sentirse agotadas, y por lo general, están frustrados con su vida. ¿Cómo culparlos? Sin que lo sepan, se les está entrenando para que se sientan así. Suelen sentir que no son capaces de ganar ninguna discusión, y se sienten cada vez más resentidos con sus parejas. Al mismo tiempo, no quieren discutir, ni siquiera cuando se les fuerza a hacerlo.

También tienden a disculparse con mucha frecuencia. Aprenden a asumir que son ellos los que hacen las cosas mal. Pueden llegar a sentir que no pueden hacer nada bien. Las víctimas también pueden mentir para no romper la paz.

Al final, no pueden decidir por sí mismos, y ya no saben qué es lo normal. Asumen que están locos, y que no pueden recordar nada. Confían en su abusador para que decida por ellos. En pocas palabras, están demasiado estresados para poder decidir por sí mismos.

El gaslighter, intenta ganar el control de la situación a toda costa, e intenta infligir dolor. Lo que sienta su víctima, no le importa en absoluto. Lo único que le importa es hacer crecer su ego o su estado emocional, haciendo daño, controlando, y manipulando a su víctima. Es por eso que, el gaslighting es la técnica favorita de los narcisistas, los sociópatas, y la gente con trastorno disocial.

Si te ves reflejado, es necesario que termines con tu relación ahora mismo. Los expertos en violencia de género dicen que la mejor forma de lidiar con el gaslighting es alejarse de esa persona en el mismo instante en el que te des cuenta de que está empleando esta técnica contigo. No te comprometas con el gaslighter. No discutas con él. Alerta a tus amigos y familiares de lo que te está haciendo. Si es posible, desaparece de su vida y asegúrate de que la ruptura le pilla por sorpresa. Sobre todo, no vuelvas con él. El abuso será peor si lo haces.

Ser víctima de gaslighting no es tu culpa. A menudo es difícil de verlo así cuando estás siendo víctima de tal situación, pero es cierto al 100% que eres inocente. Esto le puede pasar a cualquiera. Lo mejor que puedes hacer es, en el futuro, evitar salir con gente que te parezca que tiene algún tipo de “juego loco” contigo.


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