Ella era todo sonrisas y expresiones de emoción, ella estaba extasiada de saber que tú la habías escogido. Era feliz de solo pensar que la habías considerado como el amor verdadero de tu vida. Ella solo quería hacerte tan feliz como ella misma lo era, sí, ese era su propósito. Pero tú lo hiciste tan difícil, hiciste lo contrario a lo que ella deseaba contigo.

Diste su amor por sentado y te olvidaste de fomentar el amor de su relación. Te olvidaste de tantas cosas primordiales que ella necesitaba para sentirse bien, todo porque no estabas seguro de querer o no estar a su lado; porque pensabas que tenías más opciones y quisiste mantenerla a ella como una más. Se te olvidó que habías establecido una relación con ella y la viste más como un accesorio que como un alma dedicada a ti.

Ella era feliz y tú le quitaste la sonrisa

Aunque siempre te esperaba ansiosa, cuando finalmente llegabas solo eras indiferente con ella. No te importaba el tiempo que ella tuviera que esperar a que tú decidieras llamarla para verle; no te importaba lo que ella pensara en todo ese tiempo y todavía así, se emocionaba de escuchar tu voz, de que quisieras estar con ella.

Pero pronto, sus sentimientos empezaron a debilitarse, seguía esperándote y cada vez te alejabas más. Eras más independiente de ella, no le demostrabas importancia, y apenas le dabas algunas horas de tu tiempo cada tanto cuando nadie más estaba para atenderte. La tenías como un plan de reserva, así que su felicidad se fue convirtiendo en una constante espera e incertidumbre. Ya no sonreía, ya no quería sonreír.

Para que una relación funcione las buenas actitudes deben ser recíprocas, ¿por qué aceptaste estar con ella si no la ibas a amar con la misma intensidad que te amaba ella? ¿Solo querías aprovecharte de sus emociones? Es cruel y a la vez decepcionante.

La indiferencia la llevó a la costumbre y luego a la soledad

Ella pensó que al estar contigo tendría una vida de sorpresas, de buenas sorpresas, de declaraciones de amor espontáneas, de atenciones y muchas demostraciones de amor. Estaba emocionada de lo que le esperaba, le dijiste que la amabas una vez y luego se te olvidó decirlo y mostrarlo. Estabas determinado a que solo tuviera migajas de tu parte creyendo que eso era suficiente para mantenerla feliz y cerca.

Fuiste tan indiferente, a veces parecía que ignorabas su existencia. Y cuando ella empezaba a comprender que tu amor no era suficiente, aparecías para fomentarle ilusiones y esperanzas vacías. Hiciste que se acostumbrara a esperar esas pequeñas muestras de amor temporales, pensó que así era el amor, que no era todo lo que ella soñaba, mataste sus expectativas. Entonces, ella se dio por derrotada en esa batalla de la vida y simplemente se conformó con lo poco que le dabas.

Le hiciste creer que eso era lo mejor que podía tener en su vida, le arrancaste la sonrisa del rostro a esa mujer que podría haberte hecho muy feliz. La arruinaste y la convertiste en una especie de robot insensible. Pero esa gracia no te iba a durar para siempre. Su desdicha fue tan grande que ya no tenía más opción que comprender la posición en la que estaba.

Asumió que tu indiferencia no era un síntoma de amor, por el contrario, era una señal de tu desamor. Ella era una mujer muy feliz y aunque ahora finalmente abrió los ojos, le arrancaste la sonrisa como se le quita a un niño el juguete que lo hace feliz.

Ella era feliz, ahora es una mujer triste que ya no cree en el amor. Ha cerrado su corazón por temor a que le vuelvan hacer lo mismo que tú le hiciste a ella.