Empleado de McDonald’s con síndrome de Down se retira después de servir sonrisas por más de 30 años


Conservar un buen trabajo por mucho tiempo no es cosa fácil. Y es que ¿cuánto es demasiado tiempo para un mismo empleo? ¿Dos años quizá, o cinco? Ah pero hoy te traemos una historia impresionante en muchas formas; este hombre trabajó en el mismo sitio más de tres décadas y hasta ahora se retira. Se trata de Russell O’Grady, un hombre de 50 años de edad, quien era un empleado muy querido de McDonald’s con Síndrome de Down.

Trabajó en el mismo restaurante por 32 años. Llegó allí por primera vez en 1984 en busca de experiencia laboral gracias a Jobsupport, una iniciativa del gobierno australiano que insta a buscar empleo remunerado a personas con discapacidades intelectuales al cumplir su mayoría de edad.

Gracias a su intachable historial y ética laboral se le otorgó trabajo de tiempo completo en el restaurante de Northmead, al oeste de Sidney. En estas tres décadas laboro en el área de limpieza, en servicio al cliente, embalaje de cajas para fiestas y algunos turnos en la cocina. Su supervisora, Courtney Purcell explicó que Russell se convirtió en un ícono; personas de todas partes visitaban el lugar solo para encontrarse con él.

Ella comentó: “Tenemos clientes regulares que vienen a ver a Russell los jueves y viernes, y el personal lo cuida, así que lo vamos a extrañar”. La hermana de Russell, Linsey dijo que su entusiasmo por el trabajo ha hecho que su familia se sienta muy orgullosa de él.

Su padre, Geoff O’Grady, dijo que su hijo es una persona muy cariñosa y amable; es alguien que le gusta que la gente se acerque y le de la mano. Y es que gracias a su carrera su hijo tuvo una visión diferente de la vida. “Alguien le preguntó alguna vez ‘¿estás discapacitado?’, a lo que él respondió, ‘yo solía estarlo cuando iba a la escuela, pero ahora trabajo en McDonald’s’.”

Cuando Russell empezó a trabajar se estaba en una época en la que las personas con cualquier tipo de discapacidad rara vez recibían una oportunidad laboral, ya que los empleadores pensaban que no tendrían un buen desempeño. Pero una vez que él empezó en el restaurante, demostró su valor como empleado dedicado y responsable.

Luego de 32 años en McDonald’s y después de pensarlo mucho, Russell decidió que era hora de su jubilación. Él es un ferviente jugador de bolos y pasa mucho tiempo en Northmead Bowling Club, así que pensó que ya podía hacerse con su retiro y pasar su tiempo libre disfrutando de lo que más le gusta hacer.