Ella es una mujer con una voluntad de hierro, apasionada en lo que hace como nadie, y no deja que nada la afecte. Ella es una mujer que se planta una sonrisa sobre su rostro y así se la pasa todo el día, como si nada pasara, como si nada la hiciera tambalear. Pero la verdad es que ella va por la vida caminando entre problemas y situaciones difíciles.

Ella siente angustia, también falla, tiene relaciones disfuncionales, se decepciona y comete errores. Sí, ella también es la mujer capaz de animarte en un instante con su hermosa sonrisa y su seguridad. Ella ilumina tu día y tiene amor de sobra para dar a quienes ama y por quienes se preocupa.

La ves y es la mujer que lleva la carga del mundo entero sobre sus hombros y aun así parece que nada afecta su mente. Las personas la miran y creen inmediatamente que ella lo tiene todo, la admiran por su entereza, por ser capaz de conseguir lo que quiere. Porque ella es fuerte y exitosa. Sin embargo, pocos saben  que esa fachada es lo que ella quiere que los demás vean de sí misma.

Se muestra como una mujer con el corazón duro como una roca y una actitud optimista de “yo puedo hacerlo”, pero ese es el lado que ella decidió mostrar.

Ella luce inquebrantable, pero nadie, nadie sabe cómo se siente en realidad, qué es lo que experimenta dentro de su corazón. Ni siquiera creo que haya alguien que pueda soportar todo el dolor que ella lleva acumulado en su interior. La gente la ve en el día encantadora y con una sonrisa triunfante, pero ya cuando llega a casa en las noches comienza la lucha por el control de sus emociones. Se va a la cama y las pesadillas empiezan.

Ella nunca permitirá que la vean en medio de su vulnerabilidad, por eso escoge las noches para liberar sus sentimientos y la presión que la oprime por dentro.

Ella siempre está para animarte cuando estás triste, pero cuando siente el deseo de explotar, de llorar por su propio dolor, ella se traga esas lágrimas hasta que pueda estar sola y desahogarse consigo misma.

Cada vez que su mundo se derriba y siente que está al borde de una crisis, ella misma se ocupa de derribar esas emociones y poner su mundo de pies otra vez. Ella opta por sufrir en silencio. Tiene demasiado miedo de mostrar sus defectos a un mundo vil y cruel. Ella teme desnudar su alma y quedar expuesta frente a los demás.

Las personas la describen como alguien alegre, un rayo de sol en medio de la oscuridad, una personalidad vibrante. Esa mujer fuerte es la que soluciona cualquier problema, todos acuden a ella por un consejo para resolver sus problemas.

Es que ella sabe qué hacer, cómo reaccionar, cómo actuar. Ella es la que muestra que tiene todas sus cosas en orden y tiene control sobre todo lo que sucede en su vida. Así que sí, ella sabe lo que hace y todos la buscan por ayuda.

Ella acepta esas premisas, ofrece los consejos y ayuda con gusto, pero nadie sabe que por dentro ella desea gritar que ni siquiera sabe cuáles son sus problemas reales. Que siente un vacío que no sabe cómo llenar. Aun así, esta mujer le da un alto a esos impulsos y solo escucha a los otros, porque como sea, ella es una amiga grandiosa.

Ella se dice a sí misma que sus problemas no deben ser preocupación para los demás. Y una vez que llega a casa salen a torturarla las inseguridades, los miedos y los demonios internos. Aunque su armadura parezca indestructible, sus emociones y miedos la pueden destruir, la hacen sentirse rota por dentro.

Y en algún momento esas inseguridades pueden destruir su confianza, los miedos la hacen perder la esperanza de encontrar la felicidad y los demonios la hacen sentirse inútil. Sin importar su fortaleza y la fachada que pone, ella duda de sí misma.

Pero esta mujer es poderosa en verdad, es valiente como nadie y más fuerte de lo que ella misma cree.

Ella está luchando cada día por derrotar todos sus temores e inseguridades. De igual forma, ella decide salir adelante cada día. Solo recuerda que ella también puede sentirse rota por dentro.