¿Qué estamos haciendo con nuestro planeta? Y digo “estamos” porque el bienestar de nuestro hogar, el único que tenemos para habitar, depende todos y cada uno de nosotros. Directa o indirectamente fomentamos el cambio climático, colaboramos en la tala y la deforestación de bosques y tierras que son hábitats de millones de especies de animales.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación desde el año 1990 se han perdido en todo el planeta alrededor de 129 millones de hectáreas de bosques. Esa área equivale al tamaño de Sudáfrica y cada año se pierde un área aproximada como el tamaño de Panamá.

La deforestación y la desaparición de innumerables especies de plantas y animales que pierden sus hábitats naturales, producen al menos el 15 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. Esa cifra es devastadora y solo contribuye con el próximo final de la salud del planeta. Pero ¿saben qué? No podemos permitir que eso siga sucediendo.

¿Qué hacer al respecto?

¿Cómo puedes contribuir a mitigar esa masacre ambiental que se lleva a diario sobre la Tierra si es tan grande el desastre que te sientes pequeño, indefenso e insuficiente para hacer algo? Reflexionar sobre cuánto impacto podemos conseguir nos frustra pues nos preguntamos qué ideas pueden contribuir a acabar con el inminente fin de la naturaleza planeta.

Pues, lo mejor es que no nos cerremos a las posibilidades, hay muchas maneras de contribuir aunque sea un poco. El fotógrafo brasileño Sebastião Salgado y su esposa Lélia Deluiz Wanick Salgado decidieron mostrar al mundo el poder de hacer al menos un pequeño esfuerzo. Ambos son personas apasionadas que valoran la tierra en la que viven, por lo tanto se dedicaron a deshacer por completo una deforestación.

Es cierto que la naturaleza tiene la fortaleza de reconstruirse, pero si cada vez que quiere levantarse para prosperar de nuevo la volvemos a empujar, entonces su recuperación jamás se completará. Este fotógrafo se ha creado renombre por su excelente trabajo en periodismo fotográfico, llevándose consigo varios premios. En los años 90 se sintió en verdad terrible por un tema que tuvo que documentar, un genocidio terrible en Ruanda, por lo que decidió volver a su hogar en Brasil para descansar, pero se encontró con algo en verdad deprimente.

El área en el que estaba su hogar solía ser una selva tropical exuberante

Pero se sintió tan devastado como lo estaba la misma tierra que encontró. Se convirtió en un lugar árido y los animales que allí habitaban habían desaparecido. Su esposa lo motivó con una idea de cómo recuperar la gloria que tenía aquel bosque.

Salgado contó:

“La tierra estaba tan enferma como yo; todo estaba destruido. Apenas un 0,5% de la tierra estaba cubierta de árboles. Entonces mi esposa tuvo una idea fabulosa para replantar este bosque. Y cuando empezamos a hacer eso, todos los insectos, aves y peces regresaron y, gracias a este aumento de árboles, también renací, ese fue el momento más importante.”

La pareja fundó el Instituto Terra, una organización pequeña, sí, pero con grandes ideales y sueños. Desde entonces sembraron 4 millones de plantones que consiguieron traer al bosque de la muerte. De acuerdo con Salcedo, en aquel entonces pensaron que tenía una solución muy viable. Su esposa le dijo:

“Hay un solo ser que puede transformar el CO2 en oxígeno, y ese es un árbol. Necesitamos replantar el bosque. Necesitas bosque con árboles nativos, y necesitas recolectar las semillas en la misma región que las plantas o las serpientes y las termitas no volverán. Si replantas el bosque con árboles que no le pertenecen, los animales vendrán de nuevo y todo estará en silencio.”

Así iniciaron su proyecto. Se aseguraron de plantar únicamente las especies que se daban en esa tierra. Consiguieron que el área floreciera de nuevo y en los siguientes 20 años fue evidente el resultado de una iniciativa, un esfuerzo y un trabajo constante. Incluso la vida silvestre del bosque regresó. El silencio se convirtió en una cacofonía de pájaros e insectos. Algo realmente hermoso.

La reforestación que logró hacer la pareja hizo que 172 especies de aves volvieran al bosque, así como 33 especies de mamíferos, 15 especies de reptiles y 12 especies de anfibios, más las 293 especies de plantas. ¡Reconstruyeron todo en un ecosistema desde cero!

No hay duda de que este proyecto es objeto de motivación e inspiración para millones de personas alrededor del mundo que buscan la forma de tener un acto realmente eficiente para contribuir. Solo hay que ser positivos y hacer cualquier esfuerzo aunque no sea el más grande. Cada semilla tiene su fruto.

Salgado dijo: “Necesitamos escuchar lo que tiene que decir los seres vivientes en la tierra. La naturaleza es la tierra y son otros seres, y si no ofrecemos algún tipo de retorno espiritual a nuestro planeta, temo que nuestra existencia se verá comprometida.”

¿Qué opinas de la labor de esta pareja?