Trabajadores que estaban cerca se apresuraron a rescatar a un perro atrapado en un río helado solo para descubrir que el angustiado animal no era un perro sino más bien, un lobo. Estos hombres de buen corazón en Estonia estaban laborando en la presa de Sindi en el río Parnu cuando vieron al “perro” luchando por su vida en medio del agua helada.

Inmediatamente acudieron a su rescate. Despejaron el camino a través del hielo y lo tomaron, el animal estaba asustado por no poder salir. Luego lo llevaron a una clínica para animales donde recibiera la atención médica necesaria. Fue entonces que se enteraron que el animal no era un perro, ¡era un lobo!

Según se informó, los veterinarios tenían sospechas de la verdadera identidad del perro. Pero no fue hasta que un cazador local confirmó que se trataba de un lobo macho joven que los hombres se dieron cuenta del verdadero alcance del rescate que habían llevado a cabo.

La Unión de Protección Animal de Estonio publicó el hecho en su cuenta en Facebook poco después del rescate contando cómo los hombres estuvieron dispuestos a pagar todas las facturas médicas que el animal necesitara en la clínica.

“Cuando llegamos a la orilla, el pobre lobo estaba muy agotado, hipotérmico y congelado. Rápidamente el más joven de nosotros corrió hacia el auto, trajo una toalla y secamos al animal. Luego lo llevamos al carro que estaba más caliente y llamamos a la Unión de protección animal. También fue un desafío para el sindicato pensar qué hacer en la mañana a las 8 con un perro en desgracia, que también podía ser un lobo.”

Rando Kartsepp, Robin Sillamae y Erki Vali fueron los tres héroes de este animal en peligro. Ellos también explicaron que tuvieron que despejar un camino de hielo para poder rescatar al lobo. Luego lo sacaron del agua, su cuerpo estaba rígido por el frío y todo el pelaje estaba cubierto de hielo pues el agua que lo cubría empezaba a congelarse. Lo envolvieron en una toalla antes de ponerlo en el auto para calentarlo un poco.

Kartsepp dijo: “Estaba nadando por su cuenta, le despejamos un camino a través del hielo. Tuvimos que llevarlo por la pendiente. Pesaba bastante”.

Una vez fuera del agua, llamaron a rescate de animales y le dijeron que lo llevaran inmediatamente a la clínica de animales Terveks en Parnu. El lobo se quedó dormido en el auto mientras iban camino a la clínica.

Fue entonces que supieron que el perro era en realidad un lobo. El personal de la clínica al conocer esa información nueva decidieron ponerlo en una jaula después de recibir el tratamiento apropiado, por si se tornaba agresivo.

Afortunadamente, el lobo se recuperó en el transcurso del día y fue liberado a su hábitat natural después que investigadores de la agencia ambiental nacional le pusieran un collar con GPS.