Parecía que nuestra relación iba bien, que me amabas tanto como yo te amaba. Sentía que eras lo más especial en mi vida y que nuestro amor duraría toda la vida. Cada día luché por hacer que estuviéramos mejor y mejor. Que nunca dudaras de lo que sentía, que siempre te sintieras amado, cuidado y atendido. Pensé que así, siempre te mantendrías a mi lado.

Nunca tuvimos un problema fuerte, nunca nada fue demasiado difícil en nuestra relación. No batallamos dificultades porque siempre me mantuve firme para hacer que estuviéramos bien. Nada ocurrió entre los dos que desatara un infierno y una ola de desesperación y tristeza. Nuestra relación era buena en realidad, me sentía confiada a tu lado, te veía junto a mí para siempre. Anhelaba que compartiéramos todo, que lográramos todo juntos. Yo quería muchas cosas, supongo que al final tú simplemente no querías lo mismo.

Te sentías bien con lo mejor de mí pero tan pronto tuvimos una complicación, huiste como un cobarde miedoso incapaz de enfrentar una dificultad. ¿Era tan poco lo que valíamos como pareja que no pudiste quedarte a luchar conmigo? Ahora solo sé una cosa con mucha seguridad, nunca me amaste. Solo estabas enamorado de la imagen que hiciste de mí en tu mente. Solo querías paz y una mujer callada y tranquila a tu lado que no tuviera opiniones ni sueños, solo pasión. La verdad, no te diste el gusto de conocerme y lo lamento muchísimo por ti.

¿Sabes? Te perdiste la mejor parte de mí, nunca conociste mi alma libre ni las enormes alas que tengo para volar bien alto. Me parece que te alejaste porque la relación ya no era tan apasionada como lo fue en un principio. Pero tampoco significaba que no encendiéramos fogatas e incendios cuando estábamos juntos. Lo que pasa es que con el tiempo las personas comprenden que un amor va más allá de lo que hacen en la cama. Así que mi cariño por ti fue creciendo cada día que compartíamos.

¿No te hacía sentir bien saber que te amaba? ¿Fue siempre para ti más importante una pasión desenfrenada que un amor sincero?

Querías todo de mí, y te lo di. Querías que nuestro amor fuera una especie de aventura eterna y que las llamas de la pasión que nos caracterizaba al principio fueran siempre así de intensas. Una relación que crece no se trata solo de intimidad apasionada y fogosa. A veces solo necesitaba caricias tiernas por todo mi cuerpo, a veces solo necesitaba una sonrisa honesta y palabras de amor, a veces solo necesitaba una mirada que me dejara ver lo mucho que me amabas. Con esos detalles tan importantes el clímax era más satisfactorio en cada encuentro.

Sin embargo, a ti solo te importaba ese valor físico. Hoy me dueles muchísimo, pero me consta que en algún momento estaré agradecida de que te hayas marchado. Porque es que eres tú quien más pierde, tú te privaste de este amor intenso que tenía para ti.

Hoy me dueles pero me siento segura de que alguien mejor espera por mí. Alguien que solo desee amarme hasta el final de los días.