La depresión no es un simple sentimiento en el que se refugian las personas para apartarse del mundo. No, la depresión no es bonita, no es un tiempo de descanso ni una forma de sentirte cuando quieres. La depresión es una condición llena de oscuridad que una vez que te atrapa consume tus emociones, tu energía, tus ansias por la vida, por lograr tus metas. Te hace ver todo lo que sucede a tu alrededor como una fuente de dolor.

Cuando una persona entra en depresión su mundo se hace más pequeño, no es capaz de ver más allá de lo que siente en su interior. Y como todo allí dentro es tan sombrío nada lo emociona más, nada lo motiva, solo siente una masa dura de tristeza, decepción y desánimo. La depresión no es un sentimiento, es un trastorno mental real que debe ser tratado.

Si no se hace algo al respecto, la depresión empeora, la vida de esa persona se vuelve cada vez más dolorosa e imposible de vivir.

Cuando alguien desarrolla depresión se sumerge en su propio mundo, uno en el que no tiene derecho a amarse, a cuidar de sí mismo, a intentar ser fuerte, ni a pensar en su bienestar. La depresión no es bonita, las personas se olvidan de cuidarse y tienen una higiene terrible, ya no les importa si su cabello está limpio o sucio o si huele mal, no les preocupa darse una ducha ni hacer esas tareas básicas de su higiene. No le importa, le duele hacerlo, los sentimientos negativos invaden su cabeza.

Su mundo se reduce a la nada, al vacío. Se acuestan a esperar ver a dónde los guiará su depresión, no tienen el control de sus acciones ni de sus pensamientos. Siempre huelen como si hubiesen estado en cama toda una semana. Ya ni tienen ropa limpia porque su alma se la pasa cansada y triste como para ponerse a lavar y creer que eso hará una diferencia en su vida.

La depresión es un hogar descuidado, un piso y platos sucios, mala alimentación y una terrible forma de vida. El cuerpo les duele constantemente de tanto estar postrados en la cama durmiendo o pensando. A veces se quedan mirando el techo hasta que sienten ardor en los ojos porque se olvidan de pestañar. La depresión es tener apenas uno o dos amigos que todavía tienen la paciencia y el amor suficiente para tolerarlos.

Quien tiene depresión se gasta todas las lágrimas que tenía dispuestas para su vida, llora hasta que ya no puede botar ni una más. Después solo le queda la mirada vacía y un sollozo tan desesperante que amenaza con llevárselo en vida. No saben si seguirán respirando después de eso, o si seguirá su dolor, cualquier opción lo hace sufrir más.

La depresión también hace llorar a su familia, ellos creen que ya no siente amor por ellos, que ya no los quieren en su vida. Y es desgarrador, para ambos. A veces, la familia no comprende esa situación indeseable y la persona con depresión no sabe cómo comunicarse sin hacerse ni hacerles daño.

Solo recuerda esto, cuando tengas un familiar o amigo cercano con depresión, no seas duro con él. No lo juzgues por más exasperación que te cause, trata de comprender su condición y no ser duro porque solo harías que agravara. Esa persona no tiene la energía para limpiar, para mantener su casa ordenada ni su vida organizada. En su mente solo ve destrucción, una con la que no puede luchar porque siempre está triste y cansado.

No seas duro. Y si desea hablarte sobre cómo se siente, escúchale, siempre escucha y hazle saber que a pesar de que no pueda ver luz en su vida, igual tú seguirás a su lado. Apoyándole.

Aunque no lo creas, una persona con depresión intenta constantemente salir de esa situación, y a veces consigue ganar una batalla, es capaz de darse una ducha y lavar su cabello; pero lo que esa persona vive es una guerra. Cada día tiene que luchar, cada día lo intenta. No seas duro, lo está intentando, quédate a su lado, hazle saber que no está solo.

La depresión no es solo estar triste. No es simplemente estar echado por pereza, no lo disfruta y ciertamente destruye su alma. La depresión no es bonita. No seas duro con esa persona.