La forma en que nos educan y lo que la sociedad tiene que decir sobre nosotros parece importar mucho más cuando se trata de emociones. Y es que toda la vida nos hacen creer que expresar libremente los sentimientos y las emociones a través del llanto es un signo de debilidad y una razón de vergüenza. Sin embargo, llorar es la forma natural de nuestro cuerpo de responder al dolor intenso, a la tristeza, a la alegría.

Después de un tiempo aprendemos a tragar las lágrimas y expresar solo lo necesario sin mostrarnos vulnerables. A pesar de ello, algunas personas no pueden resistirse a dejar salir las lágrimas por más que luchen contra ellas cuando tienen de frente escenas realmente emocionales como pasa en el cine viendo una película o en el teatro con una obra. Se cree que estas personas que no pueden evitar soltar las lágrimas son emocionalmente débiles.

Resulta que ese estereotipo es tan absurdo como falso. Porque en realidad, estas personas son mucho más fuertes de lo que creemos. Son empáticos y se identifican fácilmente con las personas, tratan de entender sus sentimientos y motivaciones.

La empatía es un aspecto esencial de la inteligencia emocional de las personas y es un elemento muy prominente entre grandes líderes e individuos altamente exitosos. Estas personas emotivas son mentalmente fuertes, saben cómo relacionarse con los demás y compartir su dolor, sus penas y su felicidad. Y por si fuera poco, son más generosos y sociables que otros.

Cuando somos seres dispuestos a ponernos en los zapatos de otro para entender su realidad y ver su perspectiva del panorama, entonces nos convertimos en personas más abiertas y comprensivas. Nos volvemos más compasivos en las interacciones con los demás y en las relaciones interpersonales que formamos.

Roger Ebert, crítico cinematográfico estadounidense, periodista, historiador, guionista y escritor dijo:

“Vivimos en una caja de espacio y tiempo. Las películas son ventanas en las paredes de esa caja. Nos permiten entrar en otras mentes, no simplemente en el sentido de identificarnos con los personajes, aunque eso es una parte importante de esto, sino ver el mundo como lo ve otra persona”.

Así que la próxima vez que sientas ganas de llorar o veas a alguien llorar mientras ve una película, ten en cuenta estas cosas y deja de juzgar. Cuando te sientas emocional no retengas el llanto, por el contrario, siéntete libre de derramar las lágrimas que sean necesarias.

Y tú, ¿lloras cuando la historia de una película se pone emotiva?