Estás lista para seguir adelante. Ya no revisas tu teléfono para ver si no tienes una llamada o mensaje de aquel que tanto dolor te causó. Tu corazón solía pararse cuando escuchabas su nombre pero ya no hay mariposas en el estómago cuando lo ves. Sus caricias y besos ya no te emocionan. Ya ni anhelas su presencia.

Nunca pensaste que la persona que tanto te hizo feliz una vez fuera también la responsable de infligirte dolor en tu corazón y además te hiciera sentir sola y miserable. Pero ya sanaste tu corazón, tú misma besaste tus heridas y las aceptaste como parte de ti para seguir adelante.

Te alejaste porque te trataba como una de muchas opciones, estabas cansada de estar hasta el final de su lista de prioridades pero lo amaste tanto que te negabas a irte, y en el proceso de amarlo tanto te perdiste.

Te dijo que te amaba, que no podía imaginar una vida sin ti, hasta te prometió amor para siempre, te dijo que cambiaría sus malos hábitos por ti. Pero ahora debes agradecer que no lo hiciera, que siempre se mantuviera como el mismo idiota inmaduro porque así conseguiste la fuerza para dejarlo.

Te tomó tiempo sanar, pero lo hiciste. Entendiste quien eras en realidad, lo que vales y lo que mereces. Te diste cuenta que nunca fuiste indigna para él, lo merecías todo pero él no estaba interesado en dártelo.

Ahora  sabes que todo el tiempo que pasaste a su lado, el dolor y la angustia, fue para ganar las mejores y más duras lecciones de vida. Esa relación te sirvió para crecer como persona, para darte cuenta de tu valor y de lo que no quieres en la vida. Ahora has descubierto tu verdadero ser.

Hoy, cuando piensas en él y recuerdas los momentos más felices, te das cuenta que todas las personas que llegan a tu vida vienen con algún tipo de dolor. Te demuestran sentimientos y emociones pero luego ese amor se transforma en abandono y culpa. No es lógico que alguien te diga que te apoye pero que nunca está para sostenerte cuando lo necesitas; no es lógico que alguien te diga que sí te ama y que eres tú quien se aleja cuando siempre te dio por sentado y pensó que mantenerse cerca era suficiente.

Ahora, después de estar lejos del dolor, de la culpa, de la desesperanza, te sientes agradecida de no estar juntos, de haberte alejado. Haber llevado esa relación a otro nivel habría sido el peor error de tu vida. Estás agradecida por haberte retirado a tiempo y no haber arruinado tu vida.

Puede que ahora te dice que lo siente, que se equivocó, que te quiere y necesita volver contigo. Pero esta vez tu puerta se ha cerrado para él y así se mantendrá para siempre. Ya no habrá segundas oportunidades y ¿sabes por qué? Porque ya lo has superado.