No quiero sólo un amante, quiero un amante que sea mi mejor amigo


“No quiero sólo un amante, quiero un amante que sea mi mejor amigo.”

¿Has decidido experimentar la intimidad con alguien más? Toma en cuenta que la verdadera intimidad va mucho más allá de compartir el cuerpo y disfrutar de minutos de éxtasis. Entrar en completa intimidad es permitir que alguien pueda ver a través de la piel y acariciar tu esencia. En la verdadera intimidad puedes compartir el alma.

Encontrar un amante es muy sencillo comparado con el hecho de encontrar a alguien que te dé la confianza para abrirte y mostrar todo lo que tienes en el interior. Son muchos los hombres y mujeres que no esperan obtener más que un contacto físico y la sensación de tener a alguien al lado; encuentran placer en la primera caricia, el primer beso o la primera noche juntos. Los complace repetir estos placeres al conocer nuevas personas, quizá solo se trata de que no quieren ser heridos porque en la verdadera intimidad entregas tanto de ti que la otra persona podría destruir tus bases si así lo quisiera.

Sin embargo, hay personas para quienes el acto de solo sentirse físicamente no es suficiente. Buscan con quien compartir mucho más que el cuerpo, buscan con quien volverse transparentes y compartir sus almas. ¿Eres este tipo de persona?

“Quiero que mi amante sea mi mejor amigo también”.

A la mayoría de las personas les gusta expresar sus sentimientos. Las emociones nos hacen humanos; sentir amor, alegría o tristeza, decepción y dolor es parte del proceso de crecimiento y aprendizaje de una persona. Si no se experimentan estos sentimientos, ¿qué sentido tendría la vida? Los humanos somos seres pensantes cuyos hilos de análisis y comprensión conllevan a liberar algún tipo de emoción, ¿qué pasaría si los callamos siempre? ¿Qué pasaría si los evitamos siempre y nos privamos de sentirlos?

Pero este tipo de persona no quiere retraer lo que siente, quiere ser capaz de inundar sus ojos frente a su pareja si así lo necesitase sin dejar de sentirse cómoda y atractiva. Buscan a alguien que los mime en las mañanas y los besen inmediatamente después de despertar, sin importar el aliento ni el cabello despeinado. Ir a ver juntos un juego de fútbol, tomar cerveza y reírse tanto hasta que el estómago duela; ver el brillo en los ojos del otro, sentir la emoción mutua en un abrazo y gritos cuando anota su equipo.

Quieren viajar juntos, probar recetas de cocina nuevas, o experimentar con platos exóticos, quieren ver puestas de sol juntos, aventurarse a nuevos amaneceres. Quieren perderse en un país desconocido, pero juntos, recorrer las calles e ir de la mano en el trayecto. A veces, solo quieren quedarse acostados en un mueble, ver películas o todo un maratón en Netflix vistiendo solo una piyama y comiendo dulces o snacks todo el día. Ver al otro quedarse dormido, admirarlo, y extrañarlo.

La verdadera intimidad está en ser capaces de hacer estas cosas, de sentirse tan compenetrados que nunca habría un silencio incómodo, podrías enredarte entre sus piernas y hablar de todo y de nada al mismo tiempo. Podrías quemar “accidentalmente” la cena, solo para salir a comer pizza juntos y disfrutar aún más ese tiempo mientras toman algunas copas. Esa intimidad que te hace sentir que sentarse en una mesa de frente es demasiada distancia entre ambos.

Quieres recibir textos divertidos a cualquier hora que te hacen sonreír y ver el día más brillante.

Quieres conocer a su familia y que conozca la tuya también.

Quieres reír y llorar a su lado, comportarte de forma tonta sin miedo, celebrar sus éxitos y superar cualquier obstáculo que la vida quiera ponerles en el camino, juntos y tomados de la mano.

Para compartir la intimidad quieres que tu amante sea tu persona favorita, tu mejor amigo.

¿Cómo lo quieres tú? Comparte este mensaje si estás de acuerdo.