Nunca dejé de amarte, sólo dejé de ir detrás de ti


Ir tras de ti era como esperar lluvia en tiempo de sequía. Era como esperar la luz del sol en mitad de las oscuras nubes. Siempre me estaba preparando para la continua decepción y el dolor.

He decidido dejar de esperarte. He decidido dejar de esperar que un día volverás a mí. He decidido dejar todo ir, incluido tú…

¿Qué sentido tiene esperar algo que nunca fue tuyo, algo de lo que nunca puedes estar segura, algo que te mantiene cautiva durante años y años sin ninguna garantía de amor o felicidad? Tal vez sea mejor que me centre en mí ahora. Tal vez sea mejor que te deje vivir tu propia vida sin ninguna interferencia, sin ninguna pregunta, y sin ninguna expectativa.

Necesito empezar a vivir una vida más feliz, una vida más tranquila, una vida que me contente. Elegir esta nueva vida tal vez termine la posibilidad de sentir mariposas en mi estómago cada vez que te veo acercarte, la posibilidad de sentir mi corazón latir más rápido cada vez que me miras a los ojos, y la posibilidad de que mis rodillas se debiliten cada vez que siento tu piel cerca de la mía. Pero también terminará la posibilidad de sentirme herida y rota cada vez que olvidas enviarme un mensaje o llamarme, cada vez que terminas enterrando los planes conmigo por pasar una noche de chicos, y cada vez que me tratas como si yo no fuera más que una opción para ti.

No estoy intentando dar a entender que la vida contigo fue siempre una serie de desastres constantes, dolor, y problemas para mí. Vimos buenos momentos, pero los malos momentos, de alguna manera, siempre los excederán. Reímos juntos, pero tal vez lloramos incluso más. Compartimos historias sobre nuestra vida, pero quizás nunca fueron suficientes para que siguieras interesado en mí. Compartimos algunas noches de pasión, pero tal vez nunca fueron tan excitantes como las noches que compartiste con todas las otras chicas de tu vida.

La relación que compartimos fue un increíble e irresistible desastre. Fue un viaje lleno de emoción, una aventura que seguramente echaré de menos siempre. Pero nuestro tiempo juntos ha llegado a su fin. Este universo, nuestros destinos, Dios, todo se ha invertido ahora y no hay nada en mi mano para poder detener el fin.

Si conseguir lo mejor para mí significa que tengo que dejarte ir, entonces es lo que deseo hacer. Si romper la conexión contigo hoy significa que me abriré a nuevas y mejores conexiones a mi alrededor, entonces estaré bien si nunca vuelvo a hablar contigo. Si no darte el poder de verme en mi estado más vulnerable significa que seré fuerte y temerosa de mi propia fragilidad, entonces continuaré diciéndote que estoy completamente bien en mi soledad.

Me estoy agarrando a la oportunidad de crecer finalmente, de rehacerme por todo el tiempo perdido, de descubrirme de nuevo, de encontrar relaciones nuevas y que me llenen, de crear increíbles recuerdos con mis amigos y familia, la gente que realmente se preocupa, de trabajar para conseguir éxito en la vida, y convertirme en la mujer a la que siempre aspiré ser.

No puedo seguir forzándome a seguir con una persona que solo puede darme menos de lo que merezco.

Recuerdo todas las lágrimas que lloré y los problemas por los que pasamos. Recuerdo todas las noches que permanecimos hablando y las historias que nos contamos uno al otro. Recuerdo todas las ideas y sueños que compartimos, los que íbamos a realizar juntos. Recuerdo todas las esperanzas y planes que hicimos, para un futuro que nunca fue nuestro. Esos recuerdos son ahora lo que hemos dejado. Son trozos de nuestra vida que nunca nadie nos podrá quitar. Son un recordatorio de una historia que nunca fuimos capaces de completar, pero una historia que era verdadera, una historia que era solo nuestra.

Pero las cosas son diferentes. No hay más un “nosotros”. Es solo tú y solo yo desde ahora. He decidido dejar de ir detrás de ti pero nunca dejaré de quererte. Dejaste tu marca en mí. Has ocupado un espacio en mi corazón que nadie podrá reemplazar jamás.

Siempre te amaré. Te amaré por ser la persona que realmente me cambió, la persona que me dio el coraje de ser mejor de lo que era antes, una persona que me enseñó a amarme a mí primero. Te amaré por la amistad que compartimos, las risas, y el amor que una vez me diste. Y te amaré por todas las lecciones que me enseñaste sobre esta cruel vida.


Somos un equipo de redacción joven y dinámico que escribimos para motivar, informar e inspirar en la red. Somos, ¡Conciencia Colectiva!