Pato acurruca a un perro entre sus alas para calentarlo. Le da amor tras ser abandonado en la calle


Los animales muchas veces nos dan lecciones impresionantes, lecciones de vida, sobre nosotros como humanos. Tienen gestos increíbles y esta historia es una muestra de ello. Este pato hermoso acogió entre sus alas a otro animal diferente a su especie porque sabía que tenía frío, porque sabía que estaba solo, porque el pobrecito temblaba de frío.

El cachorrito se quedó inmediatamente dormido al sentir el calor de sus alas.

El amor desinteresado y la verdadera amistad no conocen límites, no entiende de especies ni de fronteras. Aunque parezca irrazonable, nos encontramos con casos como éste donde la misma naturaleza nos da un golpe de frente que nos hace reflexionar sobre nosotros mismos.

Los animales pueden ser fantásticos compañeros para los humanos, se convierten en adorables criaturas, fieles, y simplemente increíbles que nos cambian la vida. ¿Cómo no amarlos? Y entre ellos mismos, el amor es mucho mayor.

Este compasivo y hermoso pato no dudó en ayudar a otro integrante del reino animal para apoyarlo en un momento de dificultad. Vio a un cachorrito temblando de frío y solitario en la calle e inmediatamente lo acogió. No podía dejarlo en ese sufrimiento.

Se puede creer que el pequeño perrito fue abandonado por su madre poco después de nacer o que algo le sucedió y se separaron, quedándose este indefenso animalito a la deriva, solo, con hambre, frío y asustado. Hasta que llegó un héroe, un pato que lo quiso ayudar, lo acurrucó con amor entre sus alas para darle calor con las plumas. ¡Demasiado amor!

Es una amistad en verdad inusual la que se forma entre un ave y un perro, pero no tan extraña como se cree. Los animales son capaces de entender cuando otro animal sufre, cuando está en peligro. Son muy intuitivos aun cuando no son de la misma especie, así que también son capaces de brindarse ayuda y compañía cuando lo necesitan.

Estas pocas imágenes son simples pero enormemente significativas.

Derrochan cariño y ternura. El pato abraza con mucho ahínco a su protegido. Le da calor, le da amor, le da protección.

Quienes tomaban las fotografías creían que el pato podría atacar al cachorro pero por encima de todo pronóstico ocurrió el extremo opuesto. Él usó su pico pero no para atacarlo sino para acariciarlo, le demostró que con él iba a estar más seguro y confortable. Lo acomodó bajo sus alas el tiempo suficiente para que el cachorrito se calentara y se quedara plácidamente dormido.

¿Inspirador no te parece? ¿Cada cuánto tenemos un gesto desinteresado hacia otra persona o hacia un animal que está en desventaja? Muy pocos seguramente. Cambiemos eso.