¡Tenlo por seguro! Te arrepentirás de perder a la mujer que te esperó a que maduraras.

¿Has escuchado la frase, “No sabía lo que tenía, hasta que lo perdí”? Pues te puede pasar exactamente así; si después de no sólo darte una segunda sino una tercera y cuarta oportunidad, decide terminar la relación, ya no hay vuelta atrás.

Sería genial que la vida fuera como una película de romance donde dos personas se conocen, se enamoran, la vida les pone desafíos, ambos cometen errores, pero admiten su error y trabajan para ser mejores; luego aprenden la lección, se perdonan, crecen como pareja y son felices para siempre. Pero la realidad es otra y si en la vida real hay historias así, son personas muy afortunadas.

Lo que normalmente ocurre es que dos personas se encuentran, sienten una fuerte atracción al conocerse e intentan sacar algo bueno de unirse, pero ambos vienen con problemas pasados y un equipaje full de recuerdos, sentimientos, esperanzas y paciencia. La relación puede crecer y hacerse más fuerte, la comunicación puede ser buena y ambos estar dispuestos a darlo todo para que la relación funcione. Y aunque afuera hay muchas personas dispuestas a dar miles de oportunidades y mantienen la esperanza de que con el tiempo las cosas que no gustan cambien, también hay otras personas que se detienen, cierran la puerta y no vuelven a mirar atrás.

Una mujer buena y paciente trata de ver la luz al final del camino y ofrece oportunidades porque tiene esperanzas.

Es capaz de ver el potencial que hay en ti, lo maravilloso que eres, aun si tú no lo ves. Siempre cree que puedes ser mejor de lo que eres ahora, incluso con ella. Trata de entender por qué sigues repitiendo las mismas actitudes y comportamientos; ella tiene el don de la paciencia, pero debes saber que la paciencia humana tiene un límite y no dura para siempre.

Una mujer que espera es como una vela encendida con un final, un propósito, alumbrar tanto como pueda hasta que ya no hay mecha y se apaga, y seguro, ya no podrás volver a encenderla; sin importar lo que hagas, lo duro que te esfuerces, si decides cambiar todo lo malo, si finalmente buscas un trabajo, creces y te disculpas por lo que le has hecho, ya no hay vuelta atrás. Cuando ella termina, termina.

Pero ella no se va a sumergir en un pozo de desasosiego y desesperanza, ella te superará, usará su tiempo y energía en algo útil, seguramente en ella misma para desaparecer todo el daño del pasado y empezar a amarse incondicionalmente a sí misma. Aunque tú no le diste el valor que se merecía, ella si lo hará.

Esa parte inmadura de ti probablemente se dé cuenta que cometiste un error y para cubrir sus faltas sacará frases tan triviales como “Bueno, si no pudo manejarme en mi peor…”, lo cual es sumamente irreal e inmaduro. ¿Sabes cuál es la verdad? Nadie tiene la obligación de vivir con la basura tóxica de los demás, nadie merece vivir con estrés y llena de un total caos porque su pareja no es lo suficientemente responsable para asumir sus actitudes dañinas y hacer algo al respecto para hacer que la otra persona esté bien.

Tuviste entre tus brazos a una mujer buena, que te amó incondicionalmente y te apoyó en tus decisiones y tus peores circunstancias; y en vez de apreciarla y valorarla por lo tanto que te ofreció, decidiste ignorarla y pasar de ella hasta alejarla por completo.

Pensaste que con todo el amor que te ofrecía, la paciencia que te tenía para soportar comportamientos tóxicos y el desamor, jamás se alejaría de tu lado. Creíste que su amabilidad no tenía límites, pero te equivocaste. Ella llegó a un punto crítico y tomó finalmente la decisión de marcharse de tu lado, una decisión definitiva porque ya después de tanto, está segura que ella vale mucho más.

Una vez que crezcas y te juzgues como en verdad mereces, crecerás y quizá encuentres a alguien que quiera intentar una relación contigo; es fácil estar siempre al lado de alguien cuando todo está bien, lo difícil y que realmente permite descubrir el amor es estar dispuestos a quedarse y apoyar en los momentos más oscuros, allí ves todo lo bueno que hay y que no se ha descubierto.

Aunque tengas momentos dolorosos con recuerdos de ella y pienses en lo que podrías haber tenido, recuerda que ahora está rumbo a un futuro mucho mejor, así, sin ti.