Porqué nunca nadie se enamora de mí


Nunca nadie se ha enamorado de mí. Ni me ha hecho temblar como tiemblan en esas películas de príncipes azules. Al principio fue desesperante, pero al final comprendí que la razón por la que esto no había sucedido era bastante ridícula: nunca nadie se ha enamorado de mí porque no soy ese tipo de mujer de la que los hombres se enamoran.

No soy una mujer fácil. Incluso diría que soy complicada, muy complicada. No soy de esas mujeres a las que puedes llevar a tu terreno, tomar su amor y apartarte de él cuando quieras.

Estar a mi lado implica tener que ceder en algunos aspectos, y eso a nadie le gusta. Muchos hombres buscan mujeres que les satisfagan y no mujeres que les hagan pensar.

Quieren encontrar esa mujer a la que proteger, pero yo no soy de esas. Yo me protejo sola, la vida me ha hecho tener cicatrices que me han hecho más fuerte.

Y soy esa mujer en la que intentas encontrar consuelo y apoyo. Esa mujer a la que admiras, pero no esa mujer de la que te enamoras. No soy delicada, ni esas a las que quieres pasar horas acariciando. Soy cabezota, dura y orgullosa.

Batallo con la vida sola, y no quiero un camino detrás de un hombre que me proteja, sino un camino a su lado. Porque la felicidad está dentro de uno, no al lado de otro.

No soy de esas mujeres de las que te enamoras, sino de las que debes aprender a amar. Y eso no es una tarea fácil, ni corta. Pero sé que después será un amor puro y real.

Ese tipo de amor que deberían enseñarnos a buscar cuando nacemos y crecemos, y no a aferrarnos al primero que pasa. Por eso, no necesites a nadie, pero quiere, quiere mucho. Como si el mundo fuese a acabarse mañana.