Seguramente te ha pasado que llegas a casa y la consigues como si un huracán hubiese pasado por allí, los niños han regado la ropa por todas partes al igual que sus juguetes, al fregadero no le cabe ni un plato sucio más, la mesa tiene tazas vacías y medio llenas y el perro decidió jugar con todas las macetas. ¿Suena estresante?

Si eres alguien a quien le afecta mucho el desorden entonces te puede dar un ataque de pánico y seguro pierdes la cabeza. Pero no te preocupes porque esa reacción no significa que estés loca o que haya malo en ti; los psicólogos explican que un espacio desordenado es un desencadenante de estrés y ansiedad.

La psicóloga Sherrie Bourg Carter dice: “El desorden puede desempeñar un papel importante en cómo nos sentimos con respecto a nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo y a nosotros mismos. Los hogares y espacios de trabajo desordenados nos dejan ansiosos, indefensos y abrumados. Sin embargo, rara vez se reconoce el desorden como una fuente importante de estrés en nuestras vidas”.

La pregunta entonces sería, ¿por qué el desorden nos hace sentir estresados o nos induce a la ansiedad? De acuerdo con Carter, estas son las 8 razones principales:

  • El desorden nos expone a estímulos sin importancia haciendo que nuestros sentidos trabajen horas extras llevándonos más rápido al cansancio.
  • Aleja la atención de las cosas en las que más deberíamos centrarnos.
  • Dificulta la tarea de relajarnos mental y físicamente.
  • Le envía una señal al cerebro de que el trabajo nunca termina.
  • Nos hace sobrepensar en cómo arreglar todo el desorden.
  • Nos hace sentir culpables o avergonzados por no ser más organizados, en especial cuando llega una visita inesperada.
  • Pone en pausa nuestra creatividad y productividad.
  • Nos frustra al hacer más difícil encontrar lo que se necesita y ocupando los lugares donde mejor podemos pensar y resolver problemas.

Por suerte, el desorden es algo que se puede arreglar fácilmente, a diferencia de otros desencadenantes de estrés como las relaciones personales o el trabajo. Aquí te contamos algunas cosas que puedes hacer para que el desorden no se apodere de tu vida y dispongas tu tiempo para crecer personal y profesionalmente:

  1. No te limites a creer que todo lo debes hacer tú misma y haz que toda la familia participe al ordenar. Puedes hacer responsable a cada persona por una habitación. Pero si estás sola, limpia uno a uno cada espacio y no pases al siguiente hasta terminar con uno.
  2. Evita el desorden estableciendo sitios específicos para los elementos que usas a menudo, así encuentras fácilmente las cosas que necesitas sin temor a que estén mezcladas en el desorden que pueden hacer los más pequeños. Además almacena las cosas en espacios cerrados como armarios o cajones así todo se verá más limpio.
  3. Deshazte de las cosas que ya no usas, no necesitas y no quieras. Tú ves si lo reciclas, lo donas o simplemente lo tiras pero asegúrate de liberar tu hogar de excesos. Y aquellas cosas que uses en muy pocas ocasiones almacénalas en cajas o en el garaje.
  4. Si ya usaste algo, ponlo de nuevo en su sitio designado de inmediato. Así el desorden no se acumula.
  5. No dejes que los papeles se conviertan en pilas gigantescas. Revisa todos tus documentos, periódicos, revistas, folletos y correo y organízalos y lo que no necesitas tíralo.
  6. Ordena tu espacio de trabajo una vez que tu jornada laboral termine. De esta forma te sentirás más satisfecha porque sabes que has terminado y cuando vuelvas estará limpio.
  7. Por último, no olvides hacer del proceso divertido. A medida que ordenas pon tus canciones favoritas, así disfrutas de la música y el tiempo se pasa más rápido.