Los narcisistas están en todas partes, te los puedes conseguir en cada ámbito de tu vida. Haciendo ejercicios en el gimnasio, conversando en las tiendas, hasta en las iglesias o animando a tus hijos en eventos deportivos.

Ellos irradian cualidades que admiras y aspiran confianza, esa es su estrategia, tienen sentido del humor y la habilidad natural de saber exactamente qué decir en cualquier situación para que todos confíen en ellos.

Sí, también están cuando estás decaído para levantarte, te dan palabras de aliento cuando tu mundo se tambalea y te hacen reír cuando estas con mucha seriedad. Pero al mismo tiempo, te pueden derribar de la forma que nunca pensaste posible.

Sus métodos son de engaño. Se portan de maravilla contigo para descubrir tus puntos débiles, te ofrecen apoyo y el aliento que tanto te hace falta. Te ayudan a aliviar tu dolor mientras aprenden todo sobre ti.

Entonces, de repente, se transforman. Esa misma persona que se esforzó tanto por agradarte se dedica exclusivamente a derribarte. A quitarte de su camino para sacar algún tipo de ventaja.

Lo peor es que te han convencido tanto de “sus buenas intenciones” que los dejas entrar en tu vida y les dejas convencerte de lo que sea. No solo aprendes a confiar en ellos sino que también utiliza la percepción que tienes de ti misma para manipular tu autoestima.

Te dirán cosas peores de lo que alguna vez te dijiste en tus momentos más oscuros y tú se lo permitirás porque ya estás totalmente dominada.

Les permites que se paren frente a ti y te digan cosas horribles a la cara porque de alguna forma te convencieron de que tenían el derecho de hacerlo. Los narcisistas no tienen límites en las profundidades de su crueldad ni se apenan por el descaro de sus tácticas sucias.

Mentir no es solo parte de su naturaleza sino su estado mental por defecto. Son mentirosos expertos porque para ellos sus mentiras son verdades. Su desconexión total de la realidad les da la autoridad de decir lo que sea y mantener el rostro inexpresivo mientras lo hacen.

Si los llegas a cuestionar, toman tus sospechas y las convierten en un búmeran emocional haciéndote creer que estás mal y que más bien tú los juzgas.

El hecho de que nadie logre ver a través de la fachada del narcisista empeora la sensación de desesperanza. Otras personas quedan impactadas si les dices cosas o reprochas al narcisista por su manipulación porque los demás lo ven como alguien que ha hecho mucho por ti.

Te puede poner en la posición de estar bajo ataque por los demás al intentar difamarlo cuando los demás están seguros de que fue alguien que te ayudó cuando más lo necesitabas. Y sí fue así, pero solo resultó ser un narcisista manipulador.

La vida de un narcisista está tan fracturada que en su mente reconstruyen la realidad de forma que la puedan soportar y usan a sus víctimas co-dependientes para mantener vivas  sus ilusiones de superioridad.

El núcleo del comportamiento que adopta un narcisista es la envidia. En el fondo saben que ellos son los que están rotos y no pueden dejar que sus vulnerabilidades salgan a la superficie. Por lo que su curación es prácticamente imposible y se escudan en una fachada ficticia.

En vez de trabajar en su crecimiento personal eligen el camino más fácil, se aprovechan de las inseguridades de los demás y los explota para tener gratificación temporal.

El objetivo es que recuerdes que tienes el poder de salvarte de un narcisista, puedes identificarlo si tienes seguridad en ti misma. No permitas jamás que use su poder sobre ti.