Señales de que tienes el don de curar y lo desconocías


Cada persona, nace con un don diferente y, entre ellos, hay quienes tienen el don de curar. A veces, pasas por la vida sin darte cuenta de que tienes un don especial pues, por determinadas circunstancias, no llegas a desarrollarlo. Pero, ¿qué pasaría si te dieras cuenta de que tienes el don de curar? ¿Qué harías? ¿Cómo lo usarías?

Si quieres saber si eres un sanador, atento a estas señales que te envía el Universo para indicarte que tienes este don.

Empatía: Una de las cosas que caracteriza a los sanadores es esa empatía tan intensa con la que son capaces incluso de sentir el dolor físico de la otra persona.

Capacidad de reconfortar a los demás: Si te dicen muy a menudo que a tu lado se sienten muy reconfortados, es por esa energía sanadora que desprendes que hace que los que te rodean se sientan bien, se sientan relajados.

Casi nula enfermedad: Una de las señales clave es que, aquellos que te rodean, rara vez están enfermos y eso se debe a que tu capacidad, absorbe toda la energía negativa que hace enfermar a los demás.

Ansiedad y cambios de humor: La parte negativa de tu don es que, probablemente experimentas episodios de ansiedad o puede que, a veces, ataques de pánico. También verás cómo sufres cambios de humor de una forma muy repentina.

Solución para todo: Eres una persona que se preocupa por cómo encontrar una solución a cualquier problema que preocupe a los que te rodean. Es algo que no puedes evitar pues siempre tienes la necesidad de ayudar a los demás aunque eso implique sacrificar tus propias necesidades.

Trabajas en temas de salud: Probablemente, tu trabajo esté relacionado con la salud, algo que te ha apasionado desde siempre: médico, enfermero, psicólogo, etc.

Historial familiar: Si investigas un poco en tu historia familiar, seguro que te sorprendes por los sanadores que ha habido antes en tu familia.

Estado de conciencia: No es de extrañar que, cuando entres en distintos sitios, llegues a experimentar un alto estado de conciencia, algo que te lleva a tener distintas emociones que percibes, ni más ni menos, que de la gente que se encuentre en ese lugar. También percibes la energía que hay en el lugar al que entras.

Apoyo incondicional: Eres el tipo de persona al que todo el mundo acude cuando necesitan hablar o un consejo para solucionar una situación que les preocupa y es que tú, siempre estás ahí para darles tu apoyo en todo momento.

El problema, es que el hecho de que todo el mundo busque tu ayuda, hace que al final del día estés completamente agotado, por eso necesitas cuidarte y pasar tiempo a solas.

Amor a los animales: Sí, es cierto que hay mucha gente que siente un amor profundo por los animales, pero no a todo el mundo se les acercan de la manera que lo hacen contigo.

Algo similar, te ocurre con los niños, a pesar de que sean tímidos y les cueste acercarse a otras personas, y es que desprendes cierta magia que les atrae enormemente.

Psicólogo a tiempo completo: Seguro que ya habrás notado que, no sólo tus amigos o compañeros de trabajo acuden a ti cuando tienen un problema, necesitan hablar, consejo amoroso, consejo laboral, etc., sino que, incluso personas a las que no conoces, de pronto empiezan a hablar contigo y a contarte su vida.

Masajista: Sí, también eres la persona adecuada cuando alguien necesita que le rasques o le des un ligero masaje. Y es que tus manos, son las mejores para desempeñar estas tareas.

Buen anfitrión: No es sólo que te guste ayudar a los demás, sino que también te gusta ver que, cuando alguien va a visitarte se sienta como en su casa. Es por eso que lo colmas de atenciones y le ofreces lo mejor.

Naturaleza: Para hacer ejercicio, lo tuyo no es encerrarte en un gimnasio, prefieres el aire libre, la naturaleza, para poder respirar y recargar tu energía. Es por eso que sueles salir a correr, a caminar, a hacer senderismo, o incluso a hacer yoga en pleno contacto con la naturaleza.

Espiritualidad: Eres una persona muy espiritual, y te interesa mucho el conocimiento sobre el reiki, chamanismo, theta-healing, etc. Y te atraen las piedras y cristales no sólo por la belleza sino por sus cualidades sanadoras.

Dolor: Este es otro de los pequeños inconvenientes de tu impresionante don, y es que, usas demasiada energía para ayudar a los demás, y por eso, es normal que a veces sientas dolor de hombros, cuello, pinchazos o picazón en las palmas de las manos, dolores de cabeza o incluso tengas algún problema digestivo.

Pero sientes que para ti, vale la pena si has conseguido ayudar a los demás. Para deshacerte de esos dolores, sólo necesitas tomarte un tiempo a solas, hacer meditación, yoga, un buen baño, y ya estás listo para empezar de nuevo.