Pregúntate qué es lo que realmente necesitas en tu vida. Tu felicidad no puede estar basada en lo que un hombre piense o sienta por ti; si vas a aceptar a una persona a tu lado, asegúrate que también te quiera en su vida y no como una opción o plato de segunda mesa. Más bien que tú seas siempre su menú completo.

A veces te cuidas, te proteges de caer en ese tipo de relación en la que solo eres una de las opciones para un hombre. Aunque te digas mil veces que jamás pasarás por ello, igual estás en riesgo. Antes que nada debes valorarte como persona y como mujer para evitar una experiencia traumática. Tienes que estar preparada para saber decir “no” a tiempo, antes de que el dolor te consuma y sea muy difícil alejarte. Debes ser cuidadosa porque sin darte cuenta puedes verte involucrada con alguien que te hace daño y luego no sabes cómo salir de allí.

No seas ese tipo de mujer, no seas la chica que acepta estar en una relación en la que es la segunda opción, y hasta la tercera. Tú eres más inteligente que eso, y mereces mucho porque eres maravillosa. Conformarte no te hace ningún bien. No seas la chica inocente que se conforma con migajas esperando que algún día se decidan a estar con ella realmente, sin miedo y sin excusas. No lo seas. Ningún hombre vale tanto como para permitirse tener dos o más mujeres, y ninguna mujer vale tan poco para permitir ser la segunda.

Si un día cualquiera se acerca a tu vida un hombre que te hace sentir especial y piensas desde el primer instante que se trata del hombre de tu vida, espera, reflexiona. Sopesa con calma todo lo que es esa persona. Los hombres tienden a ocultar detalles importantes como que es casado, que está comprometido o que tiene novia. En el mejor de los casos te informa que tiene pareja pero eso solo empeora tu situación si tú igual aceptas estar con él. No aceptes ser el segundo plato.

Ahora bien, si no aceptas estar con ese hombre pero igual se comunican, sigues en riesgo de caer en sus engaños y manipulación para conseguir tenerte tanto a ti como a su pareja. Terminas creyendo en sus palabras dulces y te enamoras con la esperanza de que algún día sea solo tuyo. ¿Sabes que esos hombres nunca dejan de hacer lo mismo? Con la probabilidad remota de que consigas que solo esté contigo, no pasará mucho para que te haga lo mismo a ti.

Estando con él te preguntas incontables veces si dejará a su pareja para estar contigo, crees tener algún tipo de control sobre él porque “prefiere estar contigo” hasta que empiezas a notar que solo quiere verte cuando te desea. Te duelen los “ahora no puedo hablar” o que te ignore los mensajes y las llamadas. Y si él siente que te estás alejando te lanza un “espérame, esto es complicado” solo para mantenerte cerca y tenerte a su merced. NO LO ESPERES MÁS. ¿Sabes que la vida no va esperar por ti eh? Esta sigue pasando sin importar si tú lo estés malgastando. Ese hombre jamás te amará siquiera y no la va a dejar a ella. No insistas en dañar tu vida quedándote con él.

Tú vales demasiado, tú como toda mujer es especial y merece respeto, amor, afecto y lealtad. Bloquea todo lo que te haga sentir disminuida y engañada. No te tortures a vivir tus días con tristeza y con una esperanza vacía. No creas en sus palabras. Tú mereces lo mejor. Y si no lo consigues, entonces solo ámate a ti misma que más vale estar sola que con una compañía que te hace sentir sola y sin apoyo todo el tiempo.

La vida es una sola, y es una muy cortita, vívela al máximo, sin miedo y sin esconderte. Ámate mucho, vive a lo grande y nunca aceptes ser el segundo plato de un hombre.