Si mis acciones te hacen pensar que soy una perra, si mi forma de defenderme a mí misma y resguardar mi bienestar me convierte en una perra, entonces estoy orgullosa de serlo. No voy a dejar de elevar mi voz ni dejar de luchar por mis derechos; si eso me convierte en una perra, simplemente me alegro de serlo. No lo haré más, no me quedaré en silencio si alguien me traiciona o intenta hacerme daño burlándose de mis sentimientos.

No voy a dudar al eliminar personas de mi vida que solo representan una forma de toxicidad y molestia. No voy a ser sutil en arrancarlos definitivamente de mi vida porque cruzaron mis límites y me faltaron el respeto. Ya me cansé de gastar mi tiempo y energía en personas inmaduras, así que perdón, pero no voy a medir mis acciones.

Puedes decir con confianza que soy una perra porque para tener mi amabilidad, mi cariño y mi respeto primero tienes que ganártelo. No voy a ser amable contigo si me hablas o me miras despectivamente. Yo devuelvo el golpe, ya no voy a fingir una sonrisa para que te sientas a gusto y superior a mí. Jamás volveré a hacer sentir bien a alguien que ya antes me ha hecho sentir mal a mí.

Quizá creas que mi silencio refleja arrogancia y mi naturaleza ruidosa que soy una engreída, pero no es así. No soy nada de eso, es fácil emitir juicios cuando no sabes nada de alguien. Es más fácil sacar conclusiones a primera instancia que acercarse a las personas para conectarse con ellas a un nivel más profundo. Para eso se necesita desarrollar madurez y vulnerabilidad.

Puede que parezca que nada me importa, lo cierto es que tengo un gran corazón, me preocupo por las personas que valoro y siento el dolor del rechazo. Soy sensible y las heridas me salen con facilidad, por eso siempre tengo la guardia levantada, para protegerme, para evitar en lo posible que alguien más me dañe.

Pero claro, no conocerás esa parte de mí si no logras conectar conmigo. Soy una persona muy intensa en un principio porque me protejo, pero con el tiempo verás que puedo ser muy comprensiva, expresiva y de mente abierta. Soy el tipo de persona que se puede sentar a charlar por horas y escuchar con entusiasmo lo que tienes que decir. Yo no voy a juzgarte jamás ni te haré sentir inseguro por tus decisiones, tus errores del pasado ni tus sentimientos de ahora.

Algunos aseguran que puedo ser fría y despiadada, pero eso es porque hubo personas muy cercanas en mi vida, amigos, familiares y parejas con las que corté de raíz la relación porque eran tóxicas y me hacían daño continuamente. La verdad es que no fue nada fácil. Les di muchas oportunidades hasta que por mi propio bien no podía seguir tolerándolos.

Sí, aún los extraño, y hasta podría decir que los amo, pero decidí sobre mí misma, sobre mi bienestar, sobre mi amor propio. Me alejé de quien causaba tormentas una y otra vez en mi alma; si eso me hace una perra, ¡que así sea!

Si no me cuido yo misma de tener una vida fría y dolorosa, entonces, ¿quién lo hará? Yo soy mi propia heroína. Llámame perra, pero debes saber que mi actitud es solo un acto, un mecanismo de supervivencia para cuidarme del dolor.