Hay personas que con solo existir te hacen inmensamente feliz. Personas grandiosas que de forma sencilla te hacen conocer los rincones más asombrosos del mundo y te hacen experimentar las emociones más excitantes. Cuando se trata de vivir al máximo no se trata de tener a tu alrededor la mayor cantidad de personas, si no de tener solo a tu lado a los de mayor calidad.

Esos que te llenan, te completan y calman tu ansiedad. Que te hacen ser una mejor persona. A veces, nos empeñamos en conocer gente nueva cada día solo porque es divertido y sientes que nutres tu vida con nuevas formas de pensar y ser. Pero entre tantas personas que conoces te puedes encontrar con caracteres desagradables que mejor ni siquiera conocer. Pero también conoces a quienes te devuelven las ansias de una vida feliz.

Luego están los amigos, esas joyas invaluables que te recuerdan quién eres y lo mucho que mereces cuando ni tú mismo te entiendes. Pero lo más duro es encontrar a una persona que te pueda seguir el ritmo a lo largo de tu vida y viceversa.

Son muchos los conocidos, contados los amigos, pero solo hace falta un cómplice que te comprenda y te ame para que puedan vivir su propio mundo. Puede ser alguien que siempre estuvo cerca de ti, o que apenas conociste y ha desordenado toda tu existencia. Aunque sea difícil de encontrar, no significa que sea imposible. Debe ser un amante y un compañero que deje que camines libre a su lado porque así es como ambos experimentan al máximo su mundo y la vida.

Se compenetran tanto que los dos crean su propio mundo

Ese cómplice ideal te hace sentir como nunca te habías sentido. Se vuelven amantes que se quieren mucho más allá de esa palabra. Con solo tenerse el uno al otro es suficiente para hacer frente a todas las circunstancias difíciles que el mundo quiera imponerles. Se vuelven incondicionales debido al amor, la amistad que forjaron y el cariño que se tienen.

Tú y tu cómplice permanecen juntos porque separados son una masa de confusión, pero juntos todo es más fácil. Lo importante es que permanezcan juntos a pesar de las dificultades y que siempre estén dispuestos a seguir creciendo, a seguir aventurando y aprendiendo cosas nuevas juntos. Jamás detenerse ante los comentarios de una sociedad que no le interesa la felicidad de sus integrantes sino las apariencias que muestran.

Conseguir ese cómplice es la gloria, alguien que además de impresionarte emocionalmente, sea excepcional en la intimidad. Que te haga disfrutar de cada aspecto de ti.

Juntos se protegen del mundo, de ese que en ocasiones los intenta destruir

Cuando ves a tu alrededor tanto odio, frustración y envidia, puede hacerte temer por tu propio bien, desarrollas miedo de caer en esas mismas fosas que caen las personas. Pero al estar con ese cómplice ideal nada puede asustarte. Ven las dificultades como retos que atravesar y se ponen creativos para superarlas. A veces dudas de si tu corazón puede soportar la maldad del mundo pero entre ustedes dos se construyen y se protegen con mucho esfuerzo.

Habrá quienes no respeten su forma de vida o sus decisiones. Sin embargo, para ambos nada los detiene, nada los quiebra, ni siquiera sus propias discusiones por trivialidades porque son conscientes de que su presencia en sus vidas es lo que más importa.

A veces ves a personas infelices viviendo atadas a una forma de vida sosa y sin emoción. Eso les hace pensar en lo muy afortunados que son por tenerse el uno al otro. En lo muy afortunados que son por aceptarse y haberse comprometido en esa relación, porque se aman, porque se comprenden, porque solo quieren crecer y cumplir sus sueños sin disminuirse, sin arrepentirse, sin mirar atrás.

A veces solo necesitas un cómplice para vivir tu mundo.