Te conozco. Conozco cómo es tu alma. Te cuesta un mundo tomar una decisión importante sin obsesionarte al menos una semana tratando de comprender todo lo que implica cada opción. No consigues llamar a alguien si no tienes una buena razón para hacerlo y no envías un mensaje sin releerlo y cambiarlo al menos cinco veces. ¿Te sientes identificada?

Vives una lucha diaria tratando de dejar todo lo que te molesta a un lado y disfrutar del momento. Te resulta muy difícil separar todos los pensamientos confusos y ruidosos dentro de tu cabeza hasta que finalmente decides soltarte el cabello y liberarte.

Porque es que tú, eres alguien que tiene el hábito de sobre pensar todo.

Tu mente se la pasa ocupada y lo consideras tu mayor defecto. Mientras todos a tu alrededor solo le siguen la corriente a la vida sin preocupaciones y adaptándose fácilmente a los cambios, tú te quedas con los pies apoyados en el suelo sin permitir que nada te deje llevar.

Bueno, te diré algo. Aunque ese pensamiento excesivo te parezca un comportamiento demasiado obsesivo que solo te causa estrés, en realidad no es del todo cierto. Muchas personas con mentes ruidosas aceptan su pensamiento excesivo como parte de sí mismos porque saben que pensar demasiado significa que te importa.

Y piensas demasiado, porque tú también amas demasiado, entregas todo de ti y te preocupas.

Aunque lo niegues tienes un corazón grande y generoso con mucho que ofrecer al mundo.  Así que, cuando te enamoras de alguien especial, le entregas hasta lo más profundo de ti. Tú no eres alguien que ama a medias, tú amas desde el fondo de tu corazón sin retener nada. Además, no amas solo por momentos, cuando entregas tu alma es para siempre. No inviertes la mitad de lo que tienes, tú apuestas todo.

No temes amar así, no pones límites ni te arrepientes. Amas con todo tu ser y haces lo que sea por hacer feliz a quien tanto amas.

Y entonces, por ese motivo, también piensas demasiado. Porque quieres que todo sea perfecto. Porque te importa demasiado. Es que anhelas que esa persona sepa cuánto significa para ti. Tomas tus relaciones en serio y esperas que los demás la tomen de la misma manera.

Por supuesto, también entran en juego las inseguridades y los temores. Y ya sabes cómo es. No puedes evitar en ocasiones la sensación de que estás haciendo perder el tiempo de los demás. Piensas que no eres lo suficientemente buena o que no te esfuerzas lo suficiente para dar lo que los demás merecen. Cuando tienes ciertos problemas sobre ti misma sin resolver, esa emoción siempre te va a perseguir y hacer que te sientas sin valor.

Pero debes ver que todo eso aparece porque te preocupas demasiado.

Parte de ser así demuestra que en lo más profundo de tu ser eres una persona insegura. Que necesitas amor, aceptación y respeto. Pero otra parte de ser así muestra que tienes un gran corazón, eres capaz de amar a cada persona en este mundo de ser necesario. Te preocupas porque genuinamente significan mucho para ti y harías lo que sea para hacerles saber que estás ahí si te necesitan.

Cuando amas tan fuerte a alguien, no puedes evitar tener una mente con mucho ruido. Tu solo piensas demasiado.