Seguro has escuchado de mujeres fuertes, mujeres exitosas que han conseguido por sí solos muchos éxitos en la vida que supuestamente “intimidan” a los hombres. Eso es una gran mentira. Una mujer fuerte no intimida a ningún hombre, algunos se sienten intimidados con su presencia porque son seres humanos débiles, con pensamientos retrógrados que creen que ellos siempre deben ser superiores.

Bueno, tampoco es una sorpresa que sepamos de hombres intimidados por una mujer. Esos hombres que son solo palabras y excusas no tienen nada bueno que ofrecer que una mujer fuerte desee. Sus palabras de amor no son suficientes para alimentarlas, y las falsas promesas e historias superficiales solo empeoran esa conexión.

Una mujer que es fuerte y decidida quiere acción, quiere sentimientos reales, por eso necesita un hombre que sea más fuerte que ella, que no se intimide, que luche por lo que desea sin compararse con ella. Una mujer fuerte solo quiere en su vida a un hombre que le dé lo mismo que ella le da él, comprensión, respeto, ánimos, seguridad.

Aunque ella sea una mujer determinada con mucho que alcanzar, no necesita mucho de un hombre; con respeto, confianza, sentimientos reales y mucho afecto es suficiente. Es una lástima que tantos hombres se mantengan alejados de una mujer fuerte porque no tienen la entereza a su lado, porque según ellos, son “demasiado”.

Ella desea que el hombre que la acompañe no tema mostrarse desnudo y vulnerable para establecer una conexión más profunda. Ella no exige que él haga todo el trabajo, ella desea que ambos inviertan en la relación por igual. Que sean un amor correspondido, que tengan mucho que ofrecerse el uno al otro, nutrirse mutuamente de su propio amor. No hay ninguna satisfacción en forzar la relación, ella ya no quiere parejas que la hagan sentir sola. Quiere un hombre que haga todo el esfuerzo del mundo por conquistarla, porque la admira y sabe que a su lado será feliz. Ella es alguien que valora la persistencia.

Ella anhela a un hombre que no se rinda ante el primer obstáculo, que esté dispuesto a salir de su zona de confort; que no se sienta opacado por sus habilidades, que más bien la motive a seguir creciendo, que la haga sentir a salvo y muy cómoda. Poco a poco, ella irá bajando los muros de protección que ha construido, será paciente e irá lento porque sabe que las mejores cosas se toman su tiempo.

Ella necesita un hombre que le recuerde que no tiene que llevar ella sola todas las cargas. Que también debe relajarse y disfrutar de la vida. Una mujer fuerte a veces es muy dura consigo misma y es su peor crítico. Pero un hombre fuerte la calma, la hace sentir bien recordándole lo maravillosa que es, y que la perfección no existe para pasársela toda la vida persiguiéndola.

Ella merece a un hombre que muestre que no todo tiene que ser planeado. Que a veces los mejores recuerdos se construyen en el calor del momento. Ese mismo hombre sabe que ella no le pediría ayuda, por eso la ayuda sin que ella lo exija, lo hace porque le nace.

Y una vez que se acostumbre a ese hombre fuerte, ella podrá finalmente suspirar de alivio porque tiene en su vida a un hombre que la hace mejor y no trata de disminuirla.