Sé que siempre te ha gustado la gente, ver lo bueno de todos y tratarlos con ese lado afable. También quieres hacer felices a todos y pues ese es tu defecto, pero también tu virtud más grande. Te dejas llevar por la corriente y les das a todos el beneficio de la duda. Después de tantos intentos de mantener a las personas que te rodean felices, te han roto el corazón ya muchas veces y te olvidas de tu propia felicidad.

Pero después de tantas experiencias, hoy sientes un cambio muy grande en ti misma. Pareciera que te estás convirtiendo en una mujer diferente y estás consciente de ese cambio. Lo sientes en tus entrañas, te sientes diferente. Como si tu piel se estuviera destrozando porque pronto tendrás una más nueva, brillante y saludable.

Finalmente, te sientes bien con todo lo que hay dentro de ti todo el tiempo.

Te das cuenta de que mantenías escondida tu verdadera naturaleza. Te contenías por miedo, por sumisión o por no sentirte suficiente.

Pero ahora empiezas a aceptar el hecho de que el mundo no gira alrededor de ti. Que te consumías en una oscuridad como si fuera una condición general, pero ahora ves que a los demás no les importa tanto como a ti. Te das cuenta que eras alguien que solía perder mucho tiempo para tomar una decisión por su inseguridad. Hasta para decidir si publicar un estado o no, o una foto en Facebook te costaba decidir.

No querías que nadie pensara mal de ti, te preocupaba demasiado el qué dirán. ¿Pero sabes qué? A nadie le importa lo que tú hagas y eso es maravilloso, una vez que lo entiendes te sientes libre.

Ahora no tienes tiempo para compararte con otras personas. Estás en un punto de tu vida en el que te importa un rábano lo que los demás piensen o tengan que decir de ti porque sabes que eres una mujer hermosa y asombrosa y no te hace falta que alguien lo confirme. No tienes tiempo para obsesionarte con la vida de alguien más y estar en secreto celosa de lo que tiene. A ver, la vida es demasiado corta para vivir del reflejo de alguien más.

Es cierto que no puedes ser la chica más delgada, la más joven, la más sensual, la más inteligente ni la más atractiva, pero la realidad es que ahora NO TE IMPORTA porque es que tú te sientes increíble.

Ya no tienes la necesidad ni el deseo de acosar a la gente en línea, ver todas sus imágenes para saber sus gustos, los amigos que agrega y descubrir si te están traicionando. Ahora sabes que si alguien quiere estar contigo, lo estará y punto. Te entregará todo y si no lo hace simplemente pasas de él. Ya no pierdes tu tiempo en los juegos mentales y tramposos de los demás. No tienes paciencia para andar celando ni tolerar el desprecio. Tu energía es muy preciada, así que la reservas para personas que lo valen.

Ahora sabes, que sin importar lo que pase, estarás bien. Porque después de tantas veces que la vida te ha derribado, tú siempre consigues levantarte, ponerte de pie para seguir adelante.

No tienes tiempo para nadie que no te respete. Ya no quieres saber lo que es sentir que te humillen de alguna forma, así que no lo vas a permitir, no pasará más. Mejor que quien lo intente se cuide porque esta vez no tendrás paciencia ni clemencia. Ya no tienes la paciencia ni la energía para lidiar con actitudes manipuladoras ni con narcisistas egocéntricos. Ya has conocido a tantos que los puedes reconocer a la distancia. Así que mejor que ni se te acerquen.

Ahora tu familia y tus amigos son quienes más importan en tu vida. Ahora tienes tus prioridades bien claras. Tus experiencias de vida te han enseñado de la forma más difícil qué es lo que más importa y eso es el amor. Así que ahora, les recuerdas a las personas que amas lo mucho que significan para ti y lo feliz que te hace que estén en tu vida.

Ya no te preocupas por lo que es y lo que pasará porque no tiene sentido vivir con preocupación. Ahora sabes que lo que tenga que pasar, pasará y a su momento ves como lo abordas. Mientras tanto, estás tranquila y en paz.

¡No te conformas más con personas mediocres!

Aprendiste muy bien la lección. Estableces tu vida más feliz y entregas tu corazón y tu alma solo a quien lo merece. Prefieres estar sola y esperar por el amor real antes que someterte a vivir con alguien mediocre.

Ya no intentas ser perfecta, ya no actúas como si todo estuviera bien. Todos pueden tener días malos y no vas a fingir más una sonrisa si no quieres. Ahora, eres dueña de ti misma. No fue algo que sucediera de la noche a la mañana, pero pasó. Tuviste que experimentar dolor, lágrimas y angustia. Pero mírate, lo lograste.