Soy una persona que se apega muy rápido a las personas que aprecia y ama. Me considero una mujer con el corazón suave, sí, una amante y una luchadora apasionada. Quizá tenga problemas para lidiar con las rupturas, me cuesta separarme de la gente que es importante en mi vida.

Por eso cuando se me presentan situaciones difíciles, las analizo desde todos los puntos de vista. No quiero cometer el error de hacer un mal juicio a quien no lo merece. Hago todo lo posible para comprender las razones detrás de las acciones que hacen los demás y sus errores. Es por ello que siempre doy el beneficio de la duda. Por ello, soy alguien que insiste en dar segundas oportunidades. Y hasta terceras.

Esa es la razón por la que mi amabilidad me cuesta a veces tanto. En resumen, no soy alguien que se rinda fácilmente. Más cuando se trata de personas con las que no puedo imaginar mi vida sin ellas.

Trabajo duro mis relaciones. Si algo se rompe dentro de ellas, lo doy todo para hacer que vuelva a funcionar. Pero solo si la persona del otro lado de la ecuación realmente le importa reparar el daño. Por lo tanto, si decido alejarme de alguien en una relación, es porque seguramente ha hecho algo imperdonable. Algo tan doloroso que nunca querría sumergir mi mente en ello.

Si no fuera así, haría lo posible para arreglar las cosas y encontrar una solución. Así salvar algo que merece ser salvado. Hasta estaría dispuesta a salir de mi propio camino y mi zona de confort para encontrar un compromiso razonable que nos ayude a estar de nuevo en paz y felices.

Pero créeme cuando te digo que si decido alejarme, te prometo que más nunca volverás a verme.

En mi corazón hay mucha paciencia cuando se trata de comprender y solucionar y mi alma es capaz de perdonar errores que solo nos hacen crecer más y aprender lecciones. Pero también soy consciente de lo que valgo. Sé cuáles son mis límites y los respeto.

Jamás te atrevas a hacer esto más difícil para mí, haciéndome sentir culpable solo para manipular mis emociones. Rogarme que me quede a tu lado cuando sabes que tú eres el único responsable de esa situación. Tú fuiste quien me hizo decidir alejarme por haberme dañado, por haberme hecho sufrir.

Nunca quise que esto se terminara.

Jamás quise decir adiós, nunca quise irme. No así.

Pero, no me dejas más opciones.

Sabes que estoy dispuesta a hacer mucho por las personas que amo, pero déjame que te cuente algo. No voy a permitir que se aprovechen de mí. Que yo sea alguien dispuesta a dar segundas oportunidades no me convierte en alguien que puedas romper tus promesas cada vez que quieras y esperar que nada pase.

Soy una persona, un ser humano que merece recibir amor. Merezco respeto y merezco estar rodeada de personas leales que realmente deseen formar parte de mi vida. No puedo permitir que alguien pisotee mi corazón y llame a eso amistad y amor.

La verdad es que lo último que espero es dejar atrás a quien tanto amo pero si siento que no aprecias mis esfuerzos para solucionar las cosas contigo, no dudaré en decir “no más” y me marcharé para siempre. Si alguien me hace llorar, trae estrés a mi vida, dolor, angustia y ansiedad, no dudes que devolveré el golpe. Seré muy selectiva acerca de a quién le entrego mi corazón. Yo revisaré mis posibilidades pero jamás dejaré que me traten como segunda opción.

No soy de las que se rinden tan fácil, no, pero si me lastimas, no dudaré en tomar kilómetros de distancia de ti. Y una vez que salga de tu vida, considérame fuera de ella por completo.

Si algo está afectando tus sentimientos y emociones y necesitas consultar con alguien tus decisiones, te invito a acceder a Foro Mujer Amor y contar lo que estás atravesando para encontrar las respuestas que pueden calmar a tu corazón agitado y a tu mente preocupada.